A dos semanas de la elección presidencial en Estados Unidos, el demócrata y favorito Barack Obama empieza a beneficiarse del «efecto ganador» de los sondeos, según los expertos, que advierten no obstante que nada está decidido ante la feroz resistencia del republicano John McCain.
El promedio de ventaja de Obama es de seis puntos en los innumerables sondeos a nivel nacional, según el sitio internet independiente RealClearPolitics (49,8% frente al 43,8%).
El estilo pausado y conciliador de Obama, el apoyo público que le demostró el ex secretario de Estado Colin Powell y sobre todo, la inquietud ante el futuro económico, están arrastrando a los votantes indecisos.
«A medida que los votantes van conociendo al senador Barack Obama, se sienten cada vez más en confianza con él. Un 53% dice que tiene una impresión favorable, 33% tiene una impresión desfavorable», según un sondeo del New York Times y CBS.
Obama está ganando terreno en estados conservadores como Nevada o Carolina del Norte, que votaron por George W. Bush en pasadas elecciones, según otro sitio de análisis, Politico.com.
Sin embargo, un sondeo nacional difundido hoy por la cadena de noticias CNN situó la ventaja de Obama entre los votantes indecisos a cinco puntos, 51% frente al 46% de McCain, con un margen de error de 3,5%.
A principios de mes la ventaja era de ocho puntos, según la misma cadena.
Un estudio a nivel nacional de la Universidad de Ohio reveló que en ese estado, muy reñido entre Obama y McCain, así como en Florida, «los votantes son muy ambivalentes cuando están expuestos a mensajes opuestos de los dos candidatos».
Otros expertos advierten que el factor raza no ha desaparecido totalmente de la pelea, sino que simplemente se ha ocultado ante la avalancha de críticas que recibieron algunas expresiones radicales de fans de McCain en actos de campaña.
«A nuestro modo de ver la carrera se está acortando. Estamos a tiro de piedra en los estados clave donde necesitamos ganar», declaró hoy el director de comunicación de la campaña de McCain, Jill Hazelbaker.
McCain, de 72 años, prosigue incansable su campaña para las elecciones del 4 de noviembre, hoy en tres lugares distintos del estado norteño de Pensilvania, donde volvió a insistir en que Obama «quiere distribuir la riqueza», mientras que su propuesta es «distribuir las oportunidades».
Sus anuncios pagados volvieron a utilizar esta semana el epíteto «socialista» contra Obama, un credo político que asusta de forma mayoritaria en Estados Unidos, incluso en plena crisis económica.
Pero en un elocuente signo de confianza, el principal consejero económico de Obama, Austan D. Goolsbee, minimizó hoy en un debate ese adjetivo.
«No tengo ni idea de qué es (políticamente) el senador Obama, no es algo preocupante», declaró Goolsbee al ser preguntado sobre si su jefe era socialista, en un debate con su homólogo republicano, Douglas Holtz-Eakinen, retransmitido a la prensa desde Nueva York.
«El senador Obama ha demostrado ser muy voluble. Con suerte le enseñaremos algo antes del final de la campaña» electoral, rebatió Holtz-Eakinen, el consejero económico del candidato republicano.
Obama volvió a media jornada a la campaña tras un viaje relámpago a Hawai para visitar a su abuela gravemente enferma.
«Vivimos un experimento fallido durante ocho años», criticó en su acto de campaña en Florida el senador demócrata de 47 años.
«La crisis es el veredicto final sobre el liderazgo de (George W.) Bush», añadió.