De conformidad con las normas vigentes, el Parlamento Centroamericano, esta semana, elegirá nueva junta directiva. Respetando el rol de rotación, le corresponde presidirlo a un diputado (a) por el Estado de Honduras.
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El Parlacen es un organismo internacional, los integrantes de la junta directiva son electos por más de 120 diputados de seis países; se eligen un vicepresidente y un secretario por país; salvo el país que preside la junta directiva que se elige al presidente y un secretario.
El Parlacen no ha escapado a la influencia de los presidentes de los países miembros, ello ha significado que por ejemplo, Danilo Roca, a quien en una época se le eligió Presidente no pudiera asumir porque el presidente de Guatemala, Jorge Serrano estimó que no le era conveniente que Danilo fuera el presidente del Parlacen. Esto ha sido limitante y negativo porque por improcedentes acuerdos, no se elige a quien más le conviene a la integración y al Parlacen, sino al que más adula o le agrada al presidente del respectivo país.
El ejercer un cargo en la junta directiva es atractivo y ventajoso, hay quienes tratan de perpetuarse y reelegirse, obstaculizando una rotación que permita a los diferentes países y grupos elegir distintos representantes, fortaleciendo así al organismo, logrando que se adquiera experiencia y oportunidad de demostrar capacidad de trabajo a un mayor número de diputados. Guatemala es talvez el país donde más se ha dado estas negativas circunstancias.
Es necesario aprender de los errores, no apoyar candidaturas -inmaduras- por conveniencia individual, amiguismo o partidismo, evitando elegir en el Parlacen a una persona que sólo se dedique a viajar o mandar de viaje a su círculo, gastar los escasos recursos en autopropaganda o en estériles reuniones como las efectuadas recientemente en Xela, cambiando el calendario de plenarias para satisfacer exclusivamente el ego del diputado guatemalteco que este año preside el Parlacen.
El Parlacen es un órgano indispensable para la integración de Centroamérica, actualmente, los presidentes de los países que lo integran han demostrado su voluntad de estimular el desarrollo de este organismo fundamental para el futuro de la región. Recientemente el Congreso de Guatemala aprobó el decreto de «Reformas al Tratado Constitutivo del organismo y otras instancias políticas», mejorando sus facultades, readecuando el período de sus diputados para que el mandato esté congruente con las elecciones generales de cada país, otorgándoles facultades para impulsar y en parte fiscalizar la integración centroamericana.
Es determinante que los partidos políticos y los diputados que integran el Parlacen velen para que quienes lo presidan e integren su junta directiva, sean personas experimentadas, maduras, capaces que no cometan imprudencias que permitan la crítica, como recientemente sucedió al presidente saliente, Julio González Gamarra, quien al explicar con muy poca habilidad que el gobierno de Guatemala había entregado parte de un inmueble propiedad del Ministerio de la Defensa, localizado en la zona 5, manifestó que «eran más importantes 120 diputados que 90 caballos», evidenciando su poco tino, poniéndose en ridículo y dando lugar a que diferentes columnistas se mofaran de sus lamentables declaraciones. No señaló la obligación legal, de conformidad con el Tratado Sede suscrito en 1999, que tiene el Estado de Guatemala, de entregar en propiedad un inmueble y explicar que la parte que se entrega no comprende las instalaciones que utiliza actualmente el programa de Equinoterapia para niños minusválidos.