82 millones: ¿Borrón y cuenta nueva?


Honestamente me resisto a aceptar la tesis de que se perdieron los ochenta y dos millones de quetzales que manejó la empresa Mercado de Futuros y que, ciertamente, no aparecen por ningún lado. Pero no se puede aceptar que el pisto se esfume, que desaparezca como si fuera un fantasma, porque es obvio que lo que ocurrió en este caso fue que terminó en poder de personas cuya identidad no conocemos.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Al levantarse la intervención prácticamente se está renunciando a investigar el curso del dinero porque a la fecha no hay informes de cómo se manejó el capital del Congreso de la República. La tesis de que ese dinero se perdió por malas inversiones y porque cambiaron las condiciones de la bolsa son puras babosadas porque cuando estalló el escándalo los precios del combustible apenas habí­an empezado a bajar y todaví­a tení­an niveles mucho más altos de los que mostraban en febrero cuando se supone que se hizo la compra de futuros de ese producto. En el caso del Euro y del café, no hubo cambios tan grandes como para que se acepte la tesis de que perdieron el dinero en malas inversiones o en un mal momento de la bolsa.

Según expertos, si algo se perdió fue con respecto al pico alcanzado en junio de este año y no con respecto al precio de compra que tení­an las mercancí­as y divisas en febrero, por lo tanto es una cortina de humo la que desde el principio nos han lanzado para hacer creer a la gente que el dinero realmente se perdió por mala fortuna, porque los precios de los bienes adquiridos bajaron dramáticamente.

La preocupación principal, además de hacer que paguen las consecuencias legales los responsables, es recuperar el dinero que no es del Congreso sino del pueblo de Guatemala y por lo tanto hay que averiguar dónde está el pisto. No vaya a ser que como siempre ocurre en Guatemala, se imponga una risible condena a los culpables, para que luego puedan gozar tranquilamente de los millones que se robaron descarada e impunemente. Si así­ fuera, es un excelente negocio pasar unos meses en el Preventivo de la zona 18 o, como Meyer, haciendo uso de cuanto recurso hay para retardar el proceso, para luego terminar con los bolsillos llenos de un dinero que nadie se preocupó por buscar.

Repito que el dinero no se perdió y esa premisa tiene que ser el punto de partida de las investigaciones que hagan en el Ministerio Público y la Procuradurí­a General de la Nación porque lo fundamental es que se reintegren los millones al erario. De no hacerlo, los investigadores serán cómplices del delito cometido porque ellos son los que al final terminan facilitando que los ladrones se lo puedan disfrutar tranquilamente.

La mejor forma de cerrar el caso, desde el punto de vista del ladrón de MDF y de sus cómplices en el Congreso, es propagando la patraña de que el dinero se perdió en malas inversiones en la Bolsa. Ese dinero está en poder de algunos sinvergí¼enzas y es imperativo que les identifiquen y que les pasen la factura. Actuar de otra manera es irresponsable y con ello se le hace un favor a los largos que jinetearon y se apropiaron del pisto de todos los guatemaltecos. No podemos aceptar la indiferencia con que aceptan esta consumación del robo.