La semana anterior los pronosticadores del Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos y de los servicios de Internet especializados, coincidían en advertir que la tormenta tropical número 16 que se formó al norte de las costas de Nicaragua, afectaría a Honduras y luego se dirigiría a Guatemala. El miércoles por la tarde La Hora anunciaba que la tormenta venía hacia Guatemala, pero por la noche Conred con base en informes del Insivumeh, desestimó todo riesgo y anunció a la población que la tormenta se había disipado en territorio hondureño.
Así lo reportó la prensa matutina el día jueves, con lo que la población abandonó cualquier tipo de precaución y se volvió a la normalidad. El viernes se supo que la depresión tropical estaba causando estragos en Guatemala y que la parte norte estaba sufriendo los efectos de la lluvia pronosticada por los expertos internacionales pero que según los del país no tendría consecuencias.
En el fin de semana se tuvo que tomar la decisión de declarar emergencia en los lugares afectados por el meteoro y sin duda que el Gobierno, por culpa de la ineptitud combinada del Insivumeh y Conred, incurrió en una pifia similar a la de la tormenta Stan, cuando el presidente de entonces, Oscar Berger, dijo que no era para tanto lo que ocurría y que de todos modos la gente ya estaba acostumbrada a esas lluvias.
Si tenemos una coordinadora para la prevención de desastres naturales que no es capaz de tomar las decisiones adecuadas, caemos en situaciones más graves que las vividas en Estados Unidos cuando la agencia federal encargada del mismo tema fracasó con el huracán Katrina, puesto que nuestro pueblo no goza de protecciones de seguro ni de otro tipo de beneficios y por lo tanto los daños se convierten en irreparables cuando no se adoptan las medidas de precaución necesarias.
Y llama la atención que los ineptos que no pudieron mover un dedo para actuar ante una tormenta que estaba claramente advertida por expertos internacionales, sean los mismos que cínicamente dijeron hace poco tiempo que estaban listos para enviar ayuda técnica a Cuba, no obstante que en esa isla sí manejan con eficiencia los desastres naturales.
Creemos que es tiempo de que la energía que el presidente Colom muestra frente a sus críticos, se manifieste también ante la ineptitud de funcionarios públicos que obviamente no dan la talla en situaciones muy serias como puede ser la prevención de cualquier desastre. Si advertidos desde afuera por los que sí saben no atinan, qué podemos esperar como reacción frente a otro tipo de tragedias no previsibles, como puede ser un terremoto. Evidentemente, Conred es un fiasco y embrocó al Gobierno.