La violencia en México escala con el sello de la guerra sin cuartel entre los cárteles de la droga y con hechos cada vez más macabros que esta semana sumó el hallazgo del cuerpo congelado de un sicario en un refrigerador, uno de los casi 400 asesinados en la primera quincena del mes.
Efectivos del ejército mexicano se enfrentaron esta semana en Tijuana (noroeste) con hampones que se encontraban en una casa de seguridad, muy cerca de una escuela, y en la que fue hallado en una heladera el cadáver de un miembro de un grupo criminal rival.
En Juárez, limítrofe con Estados Unidos, la ciudad más violenta de México con unos mil homicidios en 2008, seis jóvenes fueron asesinados la noche del jueves contra el paredón de un centro recreativo por sicarios que les dispararon con rifles AK-47.
Los cuerpos quedaron formados en el suelo luego que recibieron más de 100 impactos de rifle y pistola y en el lugar los pistoleros dejaron una cartulina que decía: «Mensaje para todas las ratas, esto continuará».
Apenas dos hechos, los más recientes, de un escenario de violencia que ha dejado en México 387 asesinados sólo en la primera quincena de octubre, la más violenta del año, y un saldo de más de 3.800 muertos en lo que va de 2008, según recuentos de la prensa.
Tijuana, también fronteriza con Estados Unidos, se convirtió en las últimas semanas en una de las dos plazas donde se dirimen a sangre y fuego las disputas entre las bandas de la droga, que compiten por el floreciente mercado local y el trasiego hacia el vecino del norte, y también por la ferocidad de sus métodos.
México «ha dejado de ser un país de tránsito para la droga que viajaba a Estados Unidos y se convirtió también en un mercado importante de consumo con altas tasas de crecimiento anual», aseguró el procurador federal, Eduardo Medina Mora.
Al citar una reciente encuesta federal, Medina Mora dijo que el consumo de drogas en México «creció casi 30% entre 2002 y 2008 y en el caso de la cocaína el aumento fue de prácticamente 100%» en el mismo período.
Sin embargo, Estados Unidos continúa siendo el mercado más buscado por los cárteles de México, de donde sale alrededor del 80% de la cocaína que se consume en Estados Unidos.
Tijuana es el feudo de los hermanos Arellano Félix y su poder al parecer está siendo amenazado por una banda rival, mientras en Ciudad Juárez el cártel de Vicente Carrillo libra una disputa encarnizada con el de Sinaloa, liderado por el prófugo Joaquín «el Chapo» Guzmán.
Ambas ciudades limítrofes con Estados Unidos son los escenarios centrales de la guerra y los ajustes de cuentas han dejado casos de cuerpos calcinados en botes con ácido, degollados, cadáveres atados de pies y manos con evidentes signos de tortura y letreros colgados de amenaza a los rivales.
Pero no son los únicos teatros de la violencia: el jueves pasado fueron arrestados dos sujetos, uno de ellos un policía, presuntamente involucrados con una ejecución masiva de 24 personas cuyos cuerpos aparecieron en una zona ubicada a las puertas de la capital del país.
La violencia que estuvo mayormente focalizada en los enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes rivales, saltó a la población con un atentado con granadas que dejó ocho muertos y más de 100 heridos durante una celebración patria en la ciudad de Morelia (oeste), en septiembre pasado.
La ola de violencia se produce pese a que el gobierno federal ha desplegado unos 36 mil militares en todo el país para contener al crimen organizado.