Al pueblo, lo que es del pueblo


Con el objetivo de recuperar los «ideales revolucionarios de la década primaveral», el Gobierno de Guatemala ha impulsado diversas actividades en búsqueda de la recuperación de la memoria histórica del paí­s, desde la colocación de mantas conmemorativas en las afueras del Palacio Nacional, hasta la entrega de la Orden del Quetzal al lí­der estudiantil universitario, Oliverio Castañeda De León.

Violeta Cetino
usacconsultapopular@gmail.com

Esto constituye una forma de resarcimiento para la población guatemalteca, quien se ha detenido a contemplar los rostros de Arbenz y Arévalo, a leer los titulares del triunfo revolucionario de aquella época y a apreciar las fotografí­as del movimiento estudiantil organizado de los años mozos de la Asociación de Estudiantes Universitarios. Población a la que se la ha negado el derecho a conocer los procesos de lucha, impulsados por los diversos movimientos organizados en décadas pasadas, luego del intervencionismo norteamericano en 1954.

Jamás en la historia del paí­s, un Gobierno le habí­a dado el lugar que le corresponde a nuestra historia revolucionaria. Al contrario, las dictaduras militares, bajo el financiamiento de las clases oligárquicas y la asesorí­a de los Estados Unidos, intentaron borrarla del imaginario social, como parte de su estrategia represiva anticomunista. Los gobiernos burgueses que les sucedieron a los verdugos, tampoco le dieron su lugar.

Sin embargo, cabe resaltar que la verdadera reivindicación de los ideales revolucionarios, para ser coherentes entre lo que se dice y lo que se hace, debe ser el seguimiento a los logros de la década primaveral. Como la promoción del Estado al fortalecimiento del poder popular, a través de la organización y participación de la población en la solución de sus demandas y problemáticas. El respaldo a la organización sindical y el cumplimiento del Código de Trabajo se hace necesario, para contrarrestar los abusos cometidos por empresarios, que atentan contra la integridad de la clase trabajadora.

Evitar a toda costa la represión contra el movimiento campesino organizado. Los desalojos contra campesinos, justificándolos por la «invasión» en áreas protegidas, es un retroceso en esta recuperación. La ocupación de las tierras, responde al derecho del campesinado a poseer la tierra de la que vive, la tierra que trabaja.

La promoción del arte y la cultura se encamina con las «Escuelas abiertas». Bien por eso.

Como ciudadanas y ciudadanos responsables, señalemos y critiquemos las medidas gubernamentales que atentan contra los intereses de toda la población. Más apoyemos los aciertos, cuando son innegablemente favorables para la construcción de la nueva Guatemala. Hace falta, pero debe privilegiarse a la población desposeí­da: al pueblo, lo que es del pueblo.