Las extorsiones son un fenómeno delictivo que no ha podido ser erradicado en el país, por el contrario, pareciera tomar fuerza y evadir estratégicamente las acciones de las fuerzas de seguridad y justicia guatemalteca.
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Existen características propias de la extorsión que permiten a quienes la ejecutan operar con cierta improbabilidad de sanción, entre ellas el anonimato, la utilización de celulares y hasta la falta de denuncia por parte de las víctimas.
Según informes, en la mayoría de los casos, se logre sólo aprehensión flagrante de quien o quienes «cobran» el monto de la extorsión, no así de aquéllos que la coordinan; por lo que en ciertos sectores, las actividades delictivas cesan sólo temporalmente.
Caso
El tribunal Undécimo de Sentencia preside el juicio contra un presunto pandillero acusado de extorsionar a un comerciante en la zona 5.
Jhony Alexander Plata Cute fue aprehendido el 1 de abril último en la Calzada La Paz, colonia Santo Domingo, zona 5, cuando recogía los Q15 mil que por medio de intimidaciones telefónicas y anónimos, exigía a un residente de ese lugar.
Plata es procesado por coacción y amenazas, delitos cuyas penas máximas son cinco años de cárcel en total, mientras que sólo la extorsión es penada con prisión de seis años.
Discrepancia
Denis Ascencio, fiscal a cargo de la investigación, refiere que «son los jueces los que encuadran el delito» y que el Ministerio Público no prefiere uno u otro.
«No se pretende conseguir penas más altas sino garantizar un debido proceso y deducir responsabilidades, además, la diferencia en cuanto a la pena no es significativa», opinó Ascencio.
El fiscal indicó que en la mayoría de casos se logra la aprehensión de los implicados sólo si las víctimas denuncian el hecho, y recomendó a quienes son víctimas de esos casos denunciarlo y solicitar la asesoría de la PNC para manejar el caso.
Mario Mérida, analista en temas de seguridad, explicó existen tres aspectos en ese fenómeno que hacen que las fuerzas de seguridad no puedan controlarlas: el anonimato, la falta de confianza en la autoridad que limita a que se denuncien los casos, y el engorroso trámite que las delaciones implican.
Mérida consideró que las penas de prisión en cualquiera de los delitos tipificados a los presuntos extorsionistas es muy corta e indicó que el MP debería procurar imputar el delito con sanciones mayores.
El analista agregó que los extorsionistas tienen una ventaja, y es que el medio más común de extorsiones es telefónico, el cual es difícil de ubicar.