Para obtener la pretensión que no existan diputados por Listado Nacional, deberá modificarse la Constitución Política de la República y la Ley Electoral. La reforma constitucional puede proponerla el presidente de la República en consejo de ministros, diez o más diputados al Congreso, la Corte de Constitucionalidad y el pueblo mediante petición dirigida al Organismo Legislativo por no menos de 5 mil ciudadanos empadronados.
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En cualquiera de los casos señalados, el Congreso de la República debe ocuparse sin demora alguna del asunto planteado, (artículo 277), siendo necesario que el Congreso lo apruebe con el voto afirmativo de dos terceras partes del total de diputados. Posteriormente, debe ser ratificada mediante consulta popular (artículos 173 y 280 de la Constitución).
Señalados los procedimientos legales, el presidente de la República, «representante de la unidad nacional», debe evitar opinar o reaccionar sobre el tema ante la simple pregunta de un reportero; si desea una reducción al número de diputados o que no exista el Listado Nacional, debe suscribir la iniciativa de ley. El diputado Manuel Baldizón y quienes públicamente le acompañaron en una reciente manifestación, al ser más de diez diputados, pueden ejercer el derecho que tienen y plantear la reforma constitucional, la reforma a la Ley Electoral o ambas, según el caso. No es prudente que alboroten, utilicen a la ciudadanía que simpatiza con ellos, como son los jubilados, si no van a concretar su planteamiento legalmente.
La democracia requiere normas claras y estables, lo que no significa normas pétreas, ni siquiera la Constitución es algo que no pueda modificarse en su contenido. No son las tablas de los mandamientos, de la Ley de Dios, no están grabadas a fuego, como derecho positivo que son pueden y deben ser modificadas cuando así se considere conveniente. Lo que no debe es jugarse con las opiniones, con las reacciones ciudadanas, recordemos que los Acuerdos de Paz contienen una serie de planteamientos que se convino plasmar en la Constitución y aunque conocidos sectores invirtieron y movilizaron la opinión pública para que triunfara el No en la consulta respectiva, ello no significa que la mayor parte de las propuestas que contenía esa modificación no tengan plena justificación.
¿Acaso no es conveniente que el Ministro de la Defensa sea un civil, acaso no es procedente que se establezca de forma separada el servicio social obligatorio, que combata el analfabetismo, mejore la salud, apoye el desarrollo social del país, de los más necesitados?
El sistema político y los partidos políticos requieren democratizarse, consolidarse, desarrollarse, no depender económicamente de personas que se convierten en patronos de los gobiernos de turno. Plantear la reforma constitucional como lo ha hecho procedentemente Bolivia, Ecuador y Venezuela hace que el status quo tiemble.
En lo personal simpatizo con reducir parte del número de diputados, respetando la representación de las minorías, considero un adelanto el voto nominal, no coincido con quienes opinan que no debe existir el Listado Nacional y abogo por la democratización y autonomía partidaria. Quienes tienen iniciativa de ley no deben hablar o amagar sino materializar sus propuestas.