El debate fue intenso, excitante, crudo y hasta perverso. Al menos para quienes siguieron el enfrentamiento entre el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama en las pantallas del Museo del Sexo de Nueva York, que organizó una velada especial para la ocasión.
«Â¿Qué mejor que combinar sexo y política, las dos cosas de las que se supone no debemos hablar en público?», bromeó Simone Betz, de 37 años, una de las 200 personas que hicieron una visita nocturna al museo e intentaron concentrarse en política durante 90 minutos.
Las veladas de debate abundan en Nueva York, pero en el Museo del Sexo no era fácil fijar la atención en los dichos de McCain y Obama sobre la crisis financiera, la educación o los seguros por enfermedad.
Junto a las pantallas que retransmitían el debate, una exposición sobre la vida sexual de los animales difundía tórridas imágenes de pandas en plena acción y de canibalismo sexual de la lagartija cola de látigo.
En el otro extremo de la sala, el museo presentaba inventos mucho más humanos, como una especie de sillón de dentista equipado con un pene de tamaño natural y una colección de látigos. Objetos que recordaban la frase de McCain del domingo, cuando prometió darle a su adversario «un azote donde ya saben» durante el debate.
«Todo está tan confuso en nuestro país que es bueno divertirse un poco y pensar en sexo. Ey, es mejor que pensar en el colapso de la economía y en qué tan pobres seremos todos», se justificó Simone, intentando desviar sus ojos de la silla de dentista.
Sin sorpresas, este no era un territorio republicano. Los abucheos a McCain y vivas a Obama acompañaron el debate, a un volumen casi tan alto como las grabaciones de gemidos y gritos que habían inundado la sala poco antes.
«Obama trajo de nuevo el sexo a la política», celebró Jennifer Wright, una joven de 22 años con un largo vestido rojo y las uñas pintadas de negro.
La artista Molly Crabapple, luciendo una enorme horquilla anaranjada con forma de mariposa en su cabello, aprovechó la ocasión para presentar su pintura «Politics».
La acuarela, colgada frente a un robot del sexo, muestra una orgía de dinero y sexo en la cual un desenfrenado elefante rojo, símbolo del Partido Republicano, monta a un asno azul, emblema del Partido Demócrata.
La artista explicó que pintó su obra hace dos meses, antes de imaginar que su candidato preferido, Barack Obama, pudiera ganar el 4 de noviembre. «Si la pintara hoy, pondría al asno arriba», aseguró.
Pese a la atmósfera bizarra, los visitantes mostraban interés en la elección del 4 de noviembre y manifestaban preocupación por las posibilidades del candidato demócrata, pese a su liderazgo en las encuestas.
«Ahora Obama está a la cabeza. ¿Pero qué hará realmente la gente cuando esté en la cabina de votación?», se preguntó Eileen Sharaga, de 58 años, intentando ignorar un explícito video instructivo sobre la masturbación. «Estoy muy, muy preocupada».