Tras haber dudado mucho tiempo, las autoridades suizas acudieron hoy en ayuda del primer banco del país, UBS, ofreciéndole 60 mil millones de dólares a través de un plan global de «estabilización financiera».
El objetivo de ese plan «necesario y extraordinario» es «reforzar la confianza en el centro financiero suizo a largo plazo», dijo la ministra suiza de Finanzas Eveline Widmer-Schlumpf en conferencia de prensa.
Pero las principales medidas aplicadas de manera conjunta por el Consejo Federal (gobierno), el Banco Nacional Suizo (BNS) y la Comisión Federal de Bancos (CFB) conciernen en especial al primer banco suizo, que vio como sus clientes retiraban más de 54 mil millones de euros de activos en las últimas semanas.
«UBS es fuerte en términos de capital, pero sufre de un problema de confianza», reconoció el gobernador del BNS, Jean-Pierre Roth, al lado de la señora Widmer Schlumpf. En efecto, el título en la Bolsa suiza perdió casi la mitad de su valor desde abril.
Para apoyar la moneda nacional, que ya ha depreciado más de 42 mil millones de dólares en activos tras la crisis de créditos hipotecarios de riesgo estadounidenses, el gobierno liberal se resolvió a hacer como las otras capitales europeas, tomando una participación en el capital del banco (un 9%).
La operación tomó la forma de un aumento de capital de 6 mil millones de francos suizos (3.900 millones de euros) bajo la forma de compra de títulos convertibles de UBS.
Por su lado, la BNS abrirá un fondo donde serán transferidos «activos no líquidos» del banco por un monto que puede ir hasta 60 mil millones de dólares.
Técnicamente, el acuerdo prevé que UBS participe a nivel de 6 mil millones de dólares en esta «sociedad con objetivo especial», que le prestará a cambio 54 mil millones de dólares.
La idea es colocar los «títulos basura» en la BNS en espera de que la tormenta financiera mundial se calme, explicó un analista de banco Pictet, Bernard Lambert.
Las autoridades suizas, que prevén también aumentar en los meses próximos el monto de los depósitos garantizados (hoy de 30 mil francos suizos o 19.650 euros), dudaron mucho tiempo antes de resolverse a actuar.
Uno tras otros, los ministros aseguraron que tenían la situación controlada y no era necesario actuar, mientras las capitales europeas lanzaban un plan de rescate del sistema financiero sin precedente.
Ante las dudas, la ministra de Economía, Doris Leuthard, aseguró el martes que Suiza no sólo se aprovecha de los planes que comienzan a aplicarse en el extranjero.
Al final, la intervención suiza «se inscribe en el mismo movimiento (que los planes europeos, ndlr) y es lamentable que las autoridades no hayan seguido el fin de semana pasado» al Eurogrupo, subrayó Lambert.
«Buscaron eso para minimizar el impacto de la tormenta mundial sobre su economía», dijo tras reconocer que la situación en el país difiere de las de otras plazas mundiales: el mercado interbancario nunca estuvo paralizado ahí.
Mientras los pequeños bancos se aprovechan de la llegada de nuevos ahorradores, las principales víctimas siguen siendo UBS y en menor medida Credit Suisse. Este último rechazó la proposición de ayuda del BNS y prefirió hoy recurrir a 10 mil millones de francos suizos (6.500 millones de euros) de dinero fresco de un fondo de Qatar.
«No exageremos esta intervención, la situación en Suiza es mucho más estable que en otras partes», aseguró Janwillem Ackett, de Julius Baer.
Según él, el sector bancario de la primera plaza financiera mundial en términos de gestión de fortuna privada podría incluso salir «fortalecido» de la crisis.