Promesa


El presidente de Perú, Alan Garcí­a, juramentó ayer a un nuevo gabinete, liderado por Yehude Simon, un ex preso polí­tico que surgió de la izquierda radical, quien se comprometió a iniciar una «guerra a muerte» contra la corrupción y una «lucha frontal» contra el terrorismo.


La designación de un polí­tico independiente como Simon marca una nueva etapa del gobierno de Garcí­a. El presidente lo eligió para reemplazar a su compañero de partido Jorge del Castillo como salida obligada a un escándalo de corrupción, que se hizo público la semana pasada y provocó una crisis polí­tica.

Garcí­a dijo antes de tomar juramento a Simon que son tres los lineamientos que la ha pedido: defender a Perú de la crisis internacional, luchar contra la corrupción y tratar de erradicar la miseria.

El primer ministro saliente, Del Castillo, se vio forzado a dimitir al ser mencionado en diálogos telefónicos -grabados clandestinamente- entre dos funcionarios para favorecer a la petrolera noruega Discover Petroleum en una licitación.

El panorama polí­tico se complicó con un cruento ataque de un grupo remanente de la guerrilla maoí­sta Sendero Luminoso que dejó 15 muertos (13 soldados y 2 civiles). Se trató de un ataque a un convoy militar el viernes al sudeste del paí­s, el mismo dí­a en que renunció el primer ministro.

Para superar la crisis Simon anunció que en su gestión al frente del gabinete dará prioridad a desterrar la corrupción y el terrorismo.

«Mi interés primero es la lucha contra lo que está pasando, una guerra a muerte contra la corrupción para que desaparezca este flagelo del paí­s», dijo a periodistas.

«En segundo lugar una lucha frontal contra el terrorismo; ya tendrán ustedes noticias en los próximos dí­as», aseveró, subrayando que de esa forma buscará fortalecer la institucionalidad democrática en Perú y que en ese empeño tendrá la ayuda del partido de gobierno.

Simon, de 61 años, que se desempeñaba como presidente (gobernador) de la región norteña de Lambayeque, con un pasado izquierdista que ha despertado recelos en sectores conservadores, anunció que conversará con todos los sectores polí­ticos, incluyendo gremios empresariales y sindicales de izquierda.

«Quiero decir a todos que nos den una tregua, que los empresarios tengan tranquilidad y sientan que hay necesidad de la inversión privada, pero necesitamos también inclusión social, que los pobres sientan que los empresarios también piensan en ellos», remarcó.

En los 80 Simon fue un izquierdista radical que dirigió el semanario Cambio, cercano al ahora extinguido Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA, guevarista), lo que le valió ser condenado sin pruebas a 20 años de cárcel por presunta apologí­a del terrorismo, bajo el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000).

Indultado en 2000 luego de ocho años en la cárcel, Simon derivó hacia posiciones de centro izquierda.

Para el analista polí­tico Mirko Lauer, la presencia de Simon «tiene ciertos elementos de cohabitación a la francesa», lo que significará un tiempo de aprendizaje para el presidente Garcí­a, quien «le tendrá que permitir un espacio propio».

Otro analista, Juan de la Puente, advierte una «prometedora cohabitación» mediante la cual el mandatario desubica a la oposición de izquierda «reduciendo sus arrestos huelguí­sticos» y a la derecha «que se verá forzada a apoyar un programa social con el que coincide poco».

La oposición más radical a Simon proviene del fujimorismo, que actuaba como aliado tácito del gobierno. Uno de sus voceros, el legislador Carlos Raffo, afirmó que el gobierno le ha dado un regalo de Navidad adelantado al MRTA al nombrar a Simon.

«Perú no se merece un primer ministro terrorista», dijo a la emisora CPN.