El escándalo de la leche contaminada con melamina se produjo en China debido a la incoherencia de la industria lechera, el subdesarrollo rural y el gigantismo del país.
En Europa hubiera sido imposible un escándalo de esta magnitud, explicaron expertos occidentales en cuestiones sanitarias y alimentarias que solicitaron el anonimato, un mes después del anuncio de la muerte de cuatro bebés que habían bebido leche en polvo contaminada.
Esta crisis sanitaria, que parece ahora controlada en China, desencadenó una verdadera psicosis en el mundo, donde numerosos productos chinos fabricados con leche siguen siendo retirados de la venta, en un efecto dominó.
Agregar fraudulentamente melamina a la leche, donde «imita» el aporte en proteínas en las pruebas de calidad, es una práctica más antigua en China de lo que se podría creer y se realiza en gran escala.
«Esto no data de hoy, en los años 90 ya existía», afirmó uno de los expertos. Quizás hubo muertes en esa época, pero no se hicieron análisis y en esos tiempos China estaba menos expuesta a la atención internacional.
Algunas personas que confesaron haber adulterado la leche en septiembre dijeron que lo hacían desde 2005.
«Se encuentra melamina en todas las provincias, no se trataba de casos aislados, eran redes muy organizadas», precisó una especialista.
La debilidad genética de las vacas en China, las exigencias de las empresas lecheras en materia de proteínas y la existencia de una red de intermediarios en la recolección a menudo artesanal de la leche, son las claves de este tráfico.
Las vacas chinas, no seleccionadas y mal alimentadas, producen poca leche: un promedio de 10 a 15 litros diarios, en comparación con los 30 litros, e incluso 50 litros, de las vacas en Europa.
Esta leche también es pobre en proteínas. Algunas compañías -especialmente Sanlu, con la cual comenzó el escándalo- tenían normas elevadas de concentración proteínica, lo que empujó a algunas personas a aumentar las dosis de melamina.
La frecuente falta de sistemas de refrigeración en el campo chino da a la leche, sobre todo en verano, un olor desagradable, y las personas que adulteraron la leche confesaron que habían agregado melamina para neutralizar el hedor.
«Fueron los intermediarios quienes cometieron fraudes», cortando la leche para aumentar los volúmenes y luego agregando melamina, y «no los campesinos, ni las grandes compañías lecheras», explicó uno de los expertos.
Los especialistas también señalaron la falta de autocontrol en cada etapa, incluyendo en las grandes compañías lecheras, actualmente en el banquillo de los acusados, que «no se preocuparon demasiado de hacer análisis de calidad» de su leche.
Estos expertos también subrayaron la insuficiencia de la formación de los criadores y de los veterinarios en China, donde no existe ni una sola gran escuela de veterinaria y donde los graduados procedentes de la Universidad rara vez eligen el trabajo en el campo.
China ordenó que se retire en forma urgente del comercio todos los productos lácteos que tengan más de un mes, fecha en que estalló el escándalo de la leche en polvo adulterada con melamina, informó hoy la prensa oficial.
Todos los productos lácteos fabricados antes del 14 de septiembre deben ser analizados para buscar la eventual presencia de melamina, producto químico agregado a la leche y que es responsable de la muerte de cuatro bebés, según la agencia Nueva China.
La agencia oficial, que cita una «recomendación urgente» emitida por seis administraciones centrales, no explica por qué esos productos no fueron retirados en el momento del estallido del escándalo.
Hoy, esta recomendación no aparecía en línea, en los sitios internet de esas reparticiones.
Según Nueva China, esta recomendación prevé que los productos que superen sin problemas los análisis podrán ser de nuevo comercializados en el país y llevarán una etiqueta que diga que no contienen melamina.
En cambio, los que contengan melamina será retirados de la venta en forma definitiva.
China tranquilizó a fines de septiembre a la comunidad internacional, explicando que nuevos análisis habían demostrado la inocuidad de los productos lácteos fabricados después del 14 de septiembre.
El 11 de septiembre, la gran compañía lechera Sanlu había reconocido la presencia de melamina en su leche en polvo para bebés.
Oficialmente, cuatro bebés han muerto en China después de haber bebido leche en polvo para bebés contaminada con melamina. Según el último balance, más de 10 mil niños siguen hospitalizados, sobre un total de 46.810 que tuvieron que ir a un hospital.