Dígale a su hijo que es libre de correr por la casa, que puede hacer todo lo que quiera, que patee, que rompa, que escupa, déjelo en total libertad, al final, la libertad no tiene límites. ¿Qué obtiene? Un patojo malcriado y respondón. ¡Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia!
En las últimas semanas el ciudadano común y corriente y hasta los entendidos han perdido la confianza en el mercado, ese mercado que algunos consideraron infalible y por encima del Estado, liberales que pregonaban a los cuatro vientos por una paulatina desaparición del Estado se preguntarán «Â¿y ahora quién podrá defendernos?»: el Estado. ¡Que ironía!
Pero mas allá de teorizar sobre los orígenes de la crisis financiera, del llamado efecto Jazz, de la crisis hipotecaria, motivado por un fuerte desplazamiento del consumo en detrimento del ahorro, en una escalada inimaginable de demandas ficticias, una caída del poder adquisitivo en una saturación de la economía que estoy seguro los entendidos miraban venir; más allá de especular sobre el fin del modelo liberal, hay algo que me preocupa aún más y no sé si los que han analizado la coyuntura financiera internacional habrán tomado en cuenta ¿Es el salvataje una medida asistencialista? O ¿realmente corrige el defecto del mercado? ¿Se puede corregir al libre mercado?
Si miramos con detenimiento rápidamente nos daríamos cuenta perfectamente que el «salvavidas» multimillonario lanzado al sistema económico internacional puede representar a futuro una política económica de cierta connotación errática que no corrige el rumbo de la crisis. Entendiendo bien la magnitud y la inmediatez, obviamente era la única respuesta, pero ¿Y a largo plazo qué?
Volvamos al hipotético caso del niño malcriado. Hijo te doy dos dulces si te portas bien. ¿Qué sucede si después el «nene» no quiere dos dulces sino «demanda» una bolsa? ¿Qué haremos? ¿Esta encaprichado el mercado? ¿La coyuntura es parte de un ciclo?
En lo personal considero importante entender que la crisis financiera que atravesamos y que a principios de la presente semana se ha disfrazado de entusiasmo y de alza en las bolsas, no es más que eso, un entusiasmo, sin pecar de pesimista me resisto a creer que con la sola especulación de inyección de recapitalizaciones el mercado responda como en su CPR (resucitador) y la escalada hacia arriba se proyecte en la forma que se proyecta, he allí una de las mayores fallas a mi entender del sistema, la especulación.
Economistas y sociólogos habrá de estudiar, quizás, sobre nuevas teorías económicas y patrones de conducta que sitúen al individuo frente al mercado y al mercado frente al individuo.
Meses atrás escribía en una columna para este prestigioso medio, me refería a la tendencia de dejar de ver al individuo dentro de la teoría económica del mercado como un consumidor y entender al individuo con nombre y apellido como a un ciudadano, hablaba del modelo de la Tercera Vía, entendido en su justa dimensión y también escribía sobre la necesidad de reinventar al capitalismo. El empoderamiento del individuo dentro del mercado es una de las enormes fallas a mi entender que habrá que corregir, en tanto se «impongan» marcas, gustos, preferencias, tipos de interés, plazos, términos, etc., etc., al individuo dentro del ¨libre mercado¨ y no se le permita re negociar sus deudas, emitir criterios, participar, ese mercado seguirá cometiendo en nombre de la libertad el enorme pecado de imponer criterios abajo. A eso me refiero cuando me refiero a un nuevo mercado.
Urge una medida correctiva dentro del mercado, es urgente revisar el modelo, reglamentarlo. Otra pataleta, otro capricho puede derivar en consecuencias incalculables que podría atentar contra la estabilidad económica mundial. Veamos la actual crisis como una enorme oportunidad para entender al mercado y corregir el rumbo, no hacerlo, podría significar estrellarnos contra el muro.
La intención de esta columna es la de generar el análisis, plantee usted sus propias teorías y consiga sus propias respuestas. ¿Qué piensa usted?