Sesenta y nueve mil quetzales más ha costado poner a funcionar el viejo circuito cerrado de televisión para vigilancia en los pasillos del Congreso y también lo referente a acostumbrar a los diputados que con su propia huella deben marcar su asistencia al pleno.
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Parte de esa cifra de dinero costó la adquisición de doce nuevas cámaras de vigilancia que elevaron a 27 los dispositivos ubicados en las instalaciones del Organismo Legislativo, dio a conocer Roberto Alejos, primer secretario de la Junta Directiva.
Además, personal del departamento de informática de ese organismo creó y puso en funcionamiento el software o herramienta de computación, para que queden grabados todos los movimientos que ocurran en pasillos del viejo edificio y en Casa Larrazábal, por donde transiten diputados, empleados y visitantes.
Fueron compradas 12 cámaras nuevas, cada una con valor unitario de Q2,500, las que ya han sido instaladas en sitios estratégicos por donde hay mayor frecuencia del tráfico de personas, «esto después que se dijo que Raúl Girón, gerente de MDF, se fugó la última noche que estuvo en este organismo, y que por falta de activación en el sistema no quedó grabado nada», dijo Alejos.
Tablero millonario
Después de más de un año de funcionamiento parcial, el tablero electrónico empieza a desquitar su millonario costo, ya que la pantalla gigante solo era encendida y un empleado se encargaba de la carga o descarga de cada legislador asistente al pleno. Desde ayer, durante la sesión, cada diputado marcó con su huella su asistencia desde la curul.
Falta por adquirir dos celdas de alta sensibilidad o detectores de alta resolución, que estarán dispuestos en la entrada del hemiciclo, para aquellos casos cuando la pantalla que cada uno posee en su curul tuviera alguna falla, refiere el parlamentario.
Desde ayer, también, estuvo a disposición de los legisladores la orden del día en cada pantalla y todos los acontecimientos que fueron ocurriendo, desde la presentación de las iniciativas de ley como las alteraciones de la orden del día.
Los teléfonos están dentro del circuito cerrado, para llamadas internas y externas que cada parlamentario quiera realizar con sus bancadas o entre colegas.
Además, en los próximos días a cada diputado se le entregará un chip que leerá su asistencia al ingresar o salir cuantas veces lo haga, e irá quedando cargado o descargado del sistema porque deberá entregar o solicitar su chip cada salida o entrada que realice al hemiciclo.
El ejercicio de portar su chip será cuestión de tiempo y costumbre, porque siempre estarán prestos los ujieres para dirigirse a la curul en caso lo olvide, ya que ningún parlamentario podrá salir si no descarga su ausencia del pleno, indicó el diputado Alejos.
El Congreso desembolsó Q27,000 en repuestos, baterías, conjunto de materiales de limpieza, para revisión de teléfonos y micrófonos que forman parte de todo el sistema que está interconectado a la pantalla de asistencia, la cual después de más de un año y con un costo aproximado de Q5 millones, no ha funcionado con toda su capacidad.
En 2009, se tendrá que gastar otra cantidad entre Q25,000 ó más, dependiendo de los costos, para adquirir un nuevo paquete de mantenimiento para todo el equipo, informó el diputado Alejos.
Asimismo, entre el gasto mencionado se incluyen Q12,000 por asesoría y entrenamiento al personal que estará orientando o en auxilio de diputados que tengan contratiempos en la utilización correcta de todo el sistema integrado, concluyó Alejos.