Cuando se habla de béisbol, inmediatamente se piensa en los Yankees de Nueva York. Es que indudablemente y en medio de simpatías y antipatías, es por antonomasia el equipo de beis.
Y, cuando se habla de los Yankees, viene a la mente la figura legendaria de Babe Ruth, el jonronero, por antonomasia.
Babe Ruth principió a descollar en el equipo Medias Rojas de Boston, el archirrival de los Yankees, quienes ofrecieron una millonaria suma para adquirirlo. Los Medias Rojas accedieron a venderlo.
Esa venta se consideró, por la fanaticada beisbolera, como una malagradecida acción de parte de los Medias Rojas para su Babe, quien resentido con su equipo, hubo de irse para los Yankees a quienes llenó de gloria.
Pero… los Medias Rojas tuvieron que pagar por esa censurable acción, y así fue como pasaron muchas décadas sin que lograran un campeonato mundial. A esa bien merecida mala suerte se le llamó la maldición de Babe Ruth, y se consideró un merecido purgatorio por haber vendido por 30 monedas a su carismático bambino. Fue después de 50 años que los Medias Rojas por fin lograron un campeonato.
Yo me pregunto si algo semejante le sucede a nuestra selección de futbol, que tantas veces ha estado tan cerca de participar en un campeonato mundial y no lo ha logrado, y es entonces que repaso si en el pasado hubo alguna mala acción en contra de algún goleador chapín o de algún acertado entrenador y por la cual toda la ilusionada fanaticada chapina tenga que pagar. Sería conveniente que algún fanático que conociera del asunto lo hiciera saber, para así organizar una manifestación de desagravio y de petición de perdón que nos libere de esa inmerecida y prolongada mala suerte.
¿Cuánto durará esa desafortunada racha? La esperanza nunca se pierde y mañana que Guatemala juega contra Cuba, dice la Lila mi mujer, que siente la intuición de que se iniciará la buena suerte y Guatemala participará en su primer mundial.
Dedico esta columna a nuestro entrañable Luis Felipe Spillari, Lipe, quien durante varios años fuera catcher de nuestra selección de béisbol y quien con sus habilidades y aguerrida manera de jugar contribuyó a los inolvidables triunfos a nivel internacional. Lipe está actualmente sufriendo muy serios quebrantos de salud, que esperamos, que con la ayuda de Dios, logre superar y que entonces podamos nuevamente gozar de su muy simpática compañía que nos ha deparado durante muchos años, muy agradables momentos y que, D.M. nos volverá a regalar.
Bueno Lipe, que ésta larga y valiente lucha que has sostenido contra tu enfermedad sea un recordatorio de aquellos tiempos en que te lucias como aguerrido catcher receptor y que eso motive a nuestros muchachos futbolistas que entregan mañana alma, vida y corazón.