La molesta basura cibernética


La creciente popularidad de la Internet durante la última década, así­ como de su principal herramienta de comunicación -el correo electrónico- trajo consigo una nueva forma de bombardeo de mensajes comerciales y polí­ticos denominado spamming, del cual un selecto grupo se beneficia mientras pone en riesgo la seguridad de los cibernautas. Por Javier Estrada Tobar

Javier Estrada Tobar
lahora@lahora.com.gt

Los correos spam, a los que también se llama «correos basura» o «no deseados» suponen la mayor parte de los mensajes electrónicos que circulan por la Internet y teléfonos celulares.

Este tipo de mensajes de destino masivo tienen como objetivo promocionar la compra de productos a través de la Internet, así­ también se pretende difundir mensajes polí­ticos o expandir virus informáticos en las computadoras de los usuarios que los reciben.

Para comprender la magnitud del daño que hace el spamming a los usuarios de Internet, Ricardo Barrios, autor de Informática y Derecho, demuestra con analogí­as cotidianas las distintas formas en que esta práctica mercadológica pone en serios aprietos a las personas.

«Es como si revisara el buzón que está fuera de mi casa, y en vez de encontrar la correspondencia familiar y las cuentas de los servicios me viera con decenas de videos publicitarios y pornográficos».

«Imagí­nese que tuviera que limpiar cada hora el vidrio de su automóvil porque siempre está completamente cubierto por volantes de pizzerí­as y restaurantes de comida rápida».

En definitiva, las empresas de mercadeo encontraron en el spamming el canal perfecto para la difusión de mensajes a millones de potenciales compradores, quienes no pasan inadvertida esta situación y revisan el contenido de los «no deseados».

Tarde o temprano recibir diariamente decenas o cientos de correos spam causa insatisfacción a los cibernautas, y en algunos casos llega a ocasionar problemas emocionales debido a la falta de privacidad que supone dentro de su entorno informático, sin olvidar los altos costos que representa para las empresas la administración de sus redes internas.

Barrios es un profesional del derecho que además se encarga de la administración informática, campo en el que se ha destacado por publicaciones y estudios independientes.

Con una amplia experiencia en el ramo de las telecomunicaciones, señala que cada dí­a existe más oposición de la sociedad electrónica al enví­o masivo de mensajes de correo electrónico. Sin embargo los esfuerzos para frenar esta práctica han sido infructuosos. ¿Por qué?

Danza de millones

Detrás de cada uno de los correos spam que llegan a la bandeja de entrada de una cuenta de correo se encuentra una amplia red de operadores dedicados al spamming, quienes perciben importantes ganancias publicando las direcciones de correo de miles de personas, sin que les importe la privacidad o seguridad de los recipientes de los mensajes.

Los operadores obtienen miles de direcciones de correo electrónico y los almacenan en conjuntos de bases de datos, que posteriormente se venden a empresas y personas que se dedican a difundir sus propios mensajes comerciales, polí­ticos, e incluso medicinales y pornográficos.

Héctor* es uno de los cientos de empresarios informáticos que se dedican a vender bases de datos, donde se incluyen alrededor de 450 mil contactos de Guatemala y 300 mil de El Salvador, donde puede encontrarse direcciones de empresarios, estudiantes, amas de casa y una gran cantidad más de distintos perfiles.

Con la intención de hacer su propia publicidad, cientos de empresas -incluyendo transnacionales de telefoní­a móvil- han adquirido los servicios que ofrece Héctor, quien les exige aproximadamente US$150 para que puedan enviar sus mensajes hasta 750 mil potenciales consumidores de bienes.

Los recipientes de los correos spam resultan perjudicados de distintas formas; la mayorí­a se queja por el espacio que ocupan los mensajes no deseados en su cuenta de correo, debido a que frecuentemente estos mensajes logran evadir los mecanismos de seguridad electrónica.

Sin embargo, Héctor asegura que los mensajes tienen un impacto considerable en los receptores, de tal cuenta que las empresas que contratan los servicios pueden observar con frecuencia un incremento en sus ventas y así­, en sus ganancias.

Por otro lado, Barrios señala que existen otras consecuencias negativas para los receptores del spam, quienes podrí­an ser blanco de acciones intrusivas en su privacidad u objeto de extorsión y manipulación.

Obtener el correo electrónico de una persona es sólo un primer paso, después se puede tener acceso a su dirección de domicilio, número telefónico, y otra información básica sobre su comportamiento en el mundo cibernético, como pueden ser los sistemas de mensajerí­a instantánea, los foros donde participa y todos los portales que visita, señala el especialista.

El spamming también puede llegar a tener consecuencias negativas para los ordenadores, debido a que una buena cantidad de mensajes está cargada con virus que se activan de forma automática al abrir el mensaje.

El origen

Pero ¿cómo llega una dirección de correo electrónico hasta las computadoras de los operadores del spamming?

Existen distintas técnicas de mercado para obtener información sobre los compradores. Una de las maneras más comunes y que frecuentemente pasa inadvertida es cuando el usuario entrega concientemente su información personal en los supermercados o tiendas por departamento; por ejemplo cuando llena cupones para participar en sorteos o entrega sus datos para renovar alguna cuenta de servicio.

El monitoreo de medios de comunicación escritos y la búsqueda especializada en el Internet son otros de los métodos con que se obtienen miles de direcciones de correo electrónico y que al final resultan ser los más efectivos.

Sin embargo, el trabajo se facilita de sobremanera a los vendedores de bases de datos, con la práctica común de enviar «cadenas de correos», que consecuentemente se cargan de direcciones e información de las personas que los reciben y reenví­an a sus propios contactos.

Sin seguridad

En la red, una gran cantidad de cibernautas no reconoce el riesgo que representan los spam para su seguridad, y otra buena cantidad se muestra indiferente debido a la protección que obtiene por medio de mecanismos de seguridad en su correo electrónico.

David Ortiz, quien representa un proyecto de Incorporación de Medios de Comunicación, opina que el bombardeo masivo de información publicitaria es una estrategia con fines publicitarios que puede pasar inadvertida según la decisión de cada usuario.

Al ser cuestionado sobre las molestias que ocasiona el correo spam, Ortiz opina que no genera incomodidad «ya que utiliza un correo electrónico que separa los spam por medio de filtros de seguridad».

«El spam puede llegar a ser molesto para muchas personas pero también tienen que comprender que el marketing aprovecha todos los espacios posibles, no sólo en el Internet sino en cada momento de la vida real».

Según Fernando López, ingeniero informático, las herramientas para contrarrestar los spam nunca resultan del todo efectivas, ya que frecuentemente los spam consiguen «colarse» junto con el resto de mensajes que son aceptados.

«Basta con abrir un correo spam para que la computadora se infecte con un virus o permita que ingrese un espí­a al sistema, quien podrá acceder a distintas zonas del disco duro», sentencia López.

En Acción

En contraste a la indiferencia de la mayorí­a de usuarios en la red, existen grupos organizados para combatir el spamming y sus efectos en la intromisión de la privacidad de los cibernautas.

Uno de ellos es liderado por Javier Arroyo, quien a través de su blog intenta convencer a personas individuales y empresas para acabar con los operadores de bases de datos, realizando esfuerzos para impedir que las direcciones de correo electrónico se divulguen.

A escala internacional, los esfuerzos son mucho más evidentes con la participación de consorcios, como Spamcop.com que se dedica a la desarticulación de bases de datos de spam.

En paí­ses con un mayor número de usuarios de Internet, como Estados Unidos se han redoblado los esfuerzos para evitar que el spamming continúe cobrando más ví­ctimas.

Spamcop.com recibe reportes de cientos de usuarios de todo el mundo, en los cuales se denuncia a los emisores de correos spam para que después de una intensa revisión se les evada con nueva tecnologí­a.

Sólo el año pasado, este grupo antispam recibió 846 millones 242 mil 341 denuncias de correo no deseado, que fueron enviadas por cibernautas molestos por observar como se llena diariamente su casillero de mensajes.

En Guatemala no existe un marco legal que tipifique el manejo de información privada como un delito, sin embargo existe una condena moral por parte de grupos de usuarios que consideran la venta de bases de datos como algo inmoral.

Además de una legislación que regule el bombardeo de información, Arroyo y López coinciden en que debe haber una autorregulación por parte de los cibernautas para evitar a cualquier costo que se continúe efectuando esta práctica.

«Mientras que continuemos manejando las direcciones de correo electrónico de forma irresponsable siempre habrá gente aprovechada a la que no le importará poner en riesgo nuestra seguridad y privacidad», finaliza López.

* Nombre modificado por solicitud del entrevistado.

¿SPAM?


El nombre del correo no deseado -spam- se deriva de una deformación de términos del idioma inglés, que se originó cuando una reconocida empresa empacadora de carne lanzó un producto con ese nombre.

La popularidad del producto hizo que posteriormente el nombre fuese el blanco de burlas y crí­ticas por empresas de la competencia, quienes empezaron a deformar su nombre con sonidos estridentes que perturbaban a las personas, de esa forma se consideró el spam como una forma de perturbar la comunicación en el Internet.

EVITE EL SPAM


Existen diversos métodos y técnicas para evitar el correo no deseado en su bandeja de entrada:

* Evite reenviar «cadenas de correos», ya que éstas representan la fuente principal para sustentar bases de datos del spamming.

* No publique su dirección de correo en el Internet o en medios publicitarios.

* Asegúrese de contar con un filtro antispam en su cuenta de correo.

* Al enviar mensajes a varios destinatarios utilice la opción de direcciones ocultas (BBO).

* Instale un cortafuegos (firewall) y un antivirus actualizado en su computadora.