Al menos 10 personas murieron hoy al estallar una bomba en el noroeste de Pakistán, mientras un atentado con coche bomba contra un complejo policial en Islamabad dejaba siete heridos, según la policía.
Nadie murió en el atentado perpetrado contra las dependencias policiales de la capital «porque casi todo el personal estaba movilizado para la protección de una sesión en el Parlamento», declaró un oficial de policía, Ehsan Khan, precisando que el balance era de siete heridos.
«Pensamos que se trata de un atentado suicida», precisó Asghar Gardezi, jefe de la policía de Islamabad.
El blanco del ataque era el principal complejo policial de la capital, situado en un barrio periférico del oeste de Islamabad, que incluye un centro de entrenamiento y viviendas para las familias de los oficiales. Miles de policías viven o trabajan en ese lugar.
Al mismo tiempo, por lo menos 10 personas murieron en la explosión de una bomba de fabricación casera al paso de un camión de una penitenciaria y un autobús escolar en el noroeste de Pakistán.
Tres escolares, cuatro policías y tres presos murieron al estallar el artefacto activado a distancia en el distrito de Alto Dir, cerca del Valle de Swat, donde el ejército lucha contra los talibanes.
«El camión llevaba de vuelta a la cárcel a los presos, que venían del tribunal, cuando estalló la bomba activada a distancia», indicó el alcalde Sahibzada Tariqulá.
En la aldea de Piochar, también en el valle de Swat, ataques aéreos del ejérctio paquistaní destruyeron instalaciones de los insurgentes talibanes matando a 20 rebeldes, según un responsable de los servicios de seguridad.
Pakistán es víctima de una ola sin precedentes de atentados perpetrados por los islamistas afines a Al Qaida, que en poco más de un año han dejado más de 1.300 muertos en todos el país.
Por su parte, el ejército paquistaní lleva a cabo desde hace dos meses una vasta ofensiva en las zonas tribales del noroeste, fronterizas con Afganistán, donde Al Qaida y los talibanes afganos reconstituyeron sus fuerzas.