«Me cortaron del trabajo»


Así­ le dice un dí­a de tantos el esposo a la esposa al regresar por la tarde a su hogar, a los dos se les viene la peña encima y como estaba por contrato, no tiene ninguna clase de prestaciones, pues el sistema laboral en estos dí­as se rige por parámetros gringos, en cuanto a la forma de contratación, edad mí­nima, anticonstitucional, requisitos máximos, presentación de hoja de vida y otras tantas exigencias, menos para una buena paga.

José Antonio Garcí­a Urrea

El cesado y familia se angustian porque trabajo ya no hay, pero todas las obligaciones qué cubrir no se detienen. Pago del alquiler de la casita o del apartamento, y en algunos casos, de una pieza en un palomar o en casa de familia. Si es una casa, consumo de electricidad, teléfono, agua y extracción de basura, más el diario para la canasta básica, y todo, para arriba.

Si se atrasa en el pago del alquiler de la vivienda, puntual, corre el riesgo de que le pidan que desocupe ¿Y adónde se va? Para un traslado tiene que pagar el mes anticipado más el depósito, así­ como el acarreo y como no tiene con qué, se expone a que le saquen sus cositas a la acera y a dormir bajo el «dombo azul del firmamento» sin importar si hay algún enfermo encamado, y como están a la intemperie, una mañana de tantas amanecen durmiendo en el emplumado colchón de la acera porque en la noche se lo robaron todo. Si los hijos estaban en un colegio barato, pues a sacarlos y perder el año, se quedan descalzos, hambrientos, desnutridos, se enferman. Parece patético, pero hay muchos de éstos casos, y todo se debe a la crisis económica mundial por la que estamos atravesando.

El cesante recurre una y otra vez a los clasificados pero aparte de todo lo que se pide y después de la «entrevista»,

igual, nada. Por otra parte las ofertas de trabajo, según el salario es para jóvenes que viven en casa de familia en donde no tienen ninguna obligación de ayudar, y así­ lo que le pagan le sirve para sus gustos. Este sin trabajo tampoco puede incorporarse al comercio informal porque no cuenta con los fondos para empezar, tampoco le otorgan préstamos porque carece de respaldo económico.

Parece patético el cuadro, pero es la realidad como dejo dicho. Es como para filmar una pelí­cula que gane premio.

Desafortunadamente no se le puede encontrar una solución inmediata a esa situación, porque aquí­ se copia todo lo que es limitante para el trabajador, para el empleado, si se hiciera como en los Estados Unidos de América, en donde a quien se queda sin trabajo le pasan una pensión en tanto se normaliza su situación económica, ¡qué bien!

Ese es el resultado que de la noche a la mañana al empleado le diga su empleador: «Ya solo mañana trabaja porque voy a hacer un recorte de personal, porque la situación económica está mal». Se ha dado la noticia de que en diez meses se ha despedido a doscientos mil trabajadores, y es posible que se siga despidiendo a otros más. Desaforunadamente no se puede recurrir a la buena conciencia de los casatenientes porque no es casa de caridad, pues el que vive de sus rentas así­ tiene que hacerlo, y en cuanto a los servicios públicos, o se paga o se los suspenden.

íTEM MíS: Se quejaban de la escasez de agua, pues están mandando bastante.