Legislación no ha llenado expectativas


La participación de la mujer indí­gena en los Consejos de Desarrollo ha estado limitada desde la creación, aprobación y publicación de dicha ley, dicen los estudiantes universitarios mayas.

La Asociación Maya de Estudiantes Universitarios (AMEU) asistió al Congreso durante la entrega de una iniciativa que busca reformar 10 artí­culos y agregar tres nuevos a la ley de los Consejos de Desarrollo Urbano y Rural.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

La ley mencionada, ahora no es propicia para una real participación de las mujeres, sus familias y las comunidades en el paí­s, opinó Walter Félix, en nombre del grupo parlamentario indí­gena.

Lilian Aracely Icú Cutzal, universitaria del occidente del paí­s, indicó que la ley vigente presenta cerca de veinte problemas legales que no le han permitido a la mujer entrar al campo de la participación.

La actual legislación no ofrece garantí­as suficientes para obtener recursos económicos que permitan que estén activos y productivos algunos consejos, desde los comunitarios hasta los municipales, menos alcanzar el nivel de participación o influir en acciones positivas a nivel de consejo departamental y nacional.

«Las alcaldí­as municipales, que siguen lo que ordena la ley, exige la organización legal a aquellos pobladores, hombres o mujeres, que quieren participar en un Consejo Comunitario de Desarrollo, pero esa formalidad les cuesta a las comunidades interesadas desembolsar entre Q5,000 y Q8,000», explicó Icú Cutzal.

Los estudiantes asistentes aseguraron que con la actual ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural está limitado el éxito para ejercer una auténtica auditorí­a social, porque actualmente la mayorí­a de los alcaldes se han negado a dar informes a los vecinos que preguntan cuántos recursos llegan y cuánto se ha invertido para los proyectos de las comunidades.

Tampoco se les permite a los grupos tener voz y voto, ni prosperan las solicitudes más urgentes que requieren los municipios, las aldeas, los caserí­os o los cantones que pasan desde la demanda de agua potable, drenajes, salud, educación bilingí¼e, vivienda digna y se le resta importancia a la vulnerabilidad a los desastres que se ha evidenciado año tras año, indicaron.

REPRESENTACIí“N


La iniciativa de reforma pretende asegurar la participación de todos los grupos, ya que por ejemplo Huehuetenango tiene nueve comunidades lingí¼í­sticas y no todas están representadas en los consejos de desarrollo.

Los huehuetecos son tan variados, que los hablantes del mam, kanjobal, chuj, poptí­, aguacateco, chalchiteco, acateko, tectiteko y el castellano, no han obtenido la misma proporción de oportunidades para su representación pero la mayorí­a de veces es nula.

Asimismo departamentos como San Marcos o Quetzaltenango son otros ejemplos de la multiculturalidad que piden un instrumento legal actual y participativo, para no ser excluidos, demandaron los estudiantes universitarios, quienes señalaron que cuentan con apoyo de los legisladores del grupo parlamentario indí­gena.