Un ex ejecutivo estresado de la City de Londres, Jonathan Naess, de 40 años, que tuvo que cambiar de oficio después de una grave depresión, dirige ahora una asociación que ayuda a los «traders» a superar la ansiedad generada por la crisis financiera.
«El lugar de trabajo es uno de los sitios donde tomamos conciencia de nuestras competencias, de nuestros talentos, de quienes somos», explicó Jonathan Naess, director de la organización caritativa «Stand to Reason» especializada en estrés laboral.
«Las eventuales reestructuraciones importantes de la empresas, una falta de control de la gente sobre su empleo, (…), sabemos que son factores importantes de estrés ligados al trabajo», añadió.
Según Naess, el número de personas que acuden a especialistas de salud mental ha aumentado recientemente, observación que comparte el doctor Michael Sinclair, consultante de sicología.
«Desde el principio de la crisis financiera, han aumentado el estrés y la angustia relacionados con eventuales despidos», indicó Sinclair, y precisó que entre 90 y 95% de su clientela trabaja en la City, el barrio de negocios de Londres.
Por su parte, el servicio de ayuda sicológica The Samaritans ha registrado un 25% más de llamadas telefónicas en agosto y septiembre en su antena londinense, respecto al mismo periodo del año pasado, 4.500 llamadas en lugar de 3.500.
La crisis económica internacional de estos últimos meses, que afecta de lleno a las entidades financieras con miles de despidos, añade una presión suplementaria a una profesión de por sí muy exigente física y sicológicamente.
Jonathan Naess conoce el paño: ha trabajado en varias inversoras antes de llegar a ser uno de los socios de Nabarro Wells, donde se encontraba cuando fue internado por la fuerza en un siquiátrico con una depresión nerviosa después de «explotar» en el lugar del trabajo.
Había pasado varios días prácticamente sin dormir, en un ambiente de estrés intenso. Apenas diplomado por la universidad de Oxford, había tenido trastornos bipolares (síndrome maniaco-depresivo).
Desde marzo de 2007, está de permiso sin sueldo para desarrollar su organización caritativa pero piensa regresar al mundo de las finanzas internacionales una vez que Stand to Reason esté bien asentado.
Preconiza ante todo una formación regular de los responsables con el fin de puedan detectar los problemas sicológicos antes de que sea demasiado tarde. También unos horarios más flexibles para que los empleados puedan seguir tratamientos.
Para Michael Sinclair, la competitividad imperante en el mundo financiero no deja mucho sitio para hablar de los estados de ánimo de los empleados, a menudo reticentes a confesar que sufren un estrés excesivo.
La finanza «es un entorno muy ambicioso y muy marcado por los objetivos, en el que la debilidad, sencillamente, es algo inaceptable», subrayó.
«Este sector tiene algo específico en lo referente al espectro de la enfermedad mental y esto tiene consecuencias negativas en su tratamiento», agregó. «La reticencia a hablarlo contribuye a exacerbar muchos problemas sicológicos de la City».