Mientras ocho de los miembros de la banda de El Gallo enfrentarán juicio en las próximas semanas, la pandilla intenta retomar el control de la colonia El Limón, zona 18.
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En noviembre de 2007 el Ministerio Público (MP) y la Policía Nacional Civil (PNC) lograron la desarticulación de la citada banda delictiva contra cuyos miembros existían, según las autoridades, un gran número de denuncias por homicidios, extorsiones y asaltos a buses y comercios entre otros.
Los miembros de esa pandilla son: Wilfredo Alfredo Monzón Guillén, alias el Gallo y presunto jefe de la pandilla; Esvin René López Santos, (a) Torta; Byron Saúl Solares Cu, (a) Chano; David Erwin Geovany Navarro Cruz, (a) Maricón; Byron Aníbal Guerra, (a) Lombriz; Eder Uvansky Ojeda Valenzuela, (a) Mango; Wilfrido Alfredo Monzón Paniagua, (a) Guilo y James Anthony Tian Castillo (a) Anthony.
La investigación del MP refiere que contra los sindicados existen unas 42 denuncias por asesinato y similar cantidad por extorsiones y robo.
Según la fiscalía, las operaciones de la banda de El Gallo iniciaron con asaltos a camiones ruteros, buses, pasajeros; y posteriormente se «extendieron» a cobro de impuesto de circulación a pilotos, negocios y viviendas particulares.
Pese a que los presuntos líderes de esa pandilla guardan prisión, las actividades delictivas comienzan a resurgir: el MP afirma que Monzón Guillén coordina el cobro de extorsiones y otros ilícitos desde la prisión y que estos son cometidos, presuntamente, por menores de edad que reciben las órdenes de El Gallo.
Pablo Castillo, vocero de la PNC, asegura que en esa zona se efectúan «patrullajes constantes en vehículos motorizados y a pie».
El portavoz policial asegura, además, que en esa área se tiene una oficina de Atención a la Ciudadanía para la denuncia de actos delictivos que funciona las 24 horas. Sin embargo, las acciones concretas no fueron señaladas ya que los jefes de la Comisaría, a cargo de ese sector, no respondieron a las llamadas efectuadas a sus celulares.
Sandino Asturias, analista en temas de seguridad, opina que las operaciones efectuadas por distintas bandas desde la prisión, son un hecho debido a la falta de medidas de seguridad en el Sistema Penitenciario.
El analista agregó: «No existe un control adecuado de los procesos de rehabilitación y de seguridad». Asturias agregó que la PNC debe tomar, en todo momento, medidas de prevención en zonas de incidencia y aumentar la investigación criminal para «identificar a las bandas y sus conexiones y si existen nuevos delitos saber quién los comete y accionar penalmente», indicó.
El entrevistado considera que el cierre de los «ciclos de impunidad», genera que la población crea en las autoridades y denuncie los hechos delictivos.