Viviremos con la expectativa de contar con seguridad


Para la población guatemalteca ya es mucho el sacrificio de estar soportando la delincuencia común, la delincuencia organizada, la delincuencia legislativa, la delincuencia de funcionarios y empleados del Estado, la delincuencia de los administradores de justicia y también la delincuencia de la iniciativa privada.

Fernando Mollinedo

A cada sector mencionado podrí­amos señalarle algunas de las formas que tienen para asaltar, robar, timar, extorsionar, engañar, despojar, sustraer, privar y escamotear los bienes privados y públicos enriqueciéndose de forma ilí­cita ante el conocimiento indolente de las autoridades.

Para muchas personas, escribir columnas o editoriales es una cuestión simple; sin embargo la responsabilidad que se adquiere al ser de una u otra forma, portavoz de «los sin voz» es muy grande, porque se debe enfocar el problema de manera concisa y señalar, aportar y colaborar en la resolución de los problemas abordados.

La delincuencia en nuestro paí­s se ha convertido ya en parte del diario folclore; se ha llegado a extremos propagandí­sticos en el sentido de utilizar la violencia delincuencial como gancho morboso para la venta de noticias. En Guatemala se está deshumanizando a la población, el dolor ajeno ya no conmueve, sólo queda esperar no ser objeto de la misma.

Sin embargo, autoridades sin autoridad tienen por ahora la responsabilidad de «medio drogar» a la población indicándole que la situación delincuencial y violenta «muy pronto» va a terminar; lo cual no es cierto y es una burda forma de solapar su ineptitud e ineficiencia.

¿Cómo va a ser posible que Guatemala tenga más y mejores policí­as, cuando las nuevas autoridades de la Policí­a Nacional Civil suprimieron la Subdirección de Estudios y los planes de funcionamiento de nuevas Academias de formación policial?

¿Cómo es posible que las autoridades encargadas de la seguridad de la población actúen en forma aislada, cada quien por su lado, programando y haciendo lo que cree conveniente de forma independiente, por la simple razón de que «no se caen bien»? Viviremos entonces, sólo de la expectativa de la seguridad.

Para tener éxito en el combate a la delincuencia en sus diferentes manifestaciones, es necesario que los equipos de trabajo estén conformados por personas con ideas, fines y objetivos afines; de lo contrario, sólo será un pasar el tiempo engordando la cuenta bancaria y usufructuando un puesto que deberí­a ocupar quien de verdad sepa algo de seguridad ciudadana.

Que «hay voluntad para hacer las cosas bien…» es la justificación de dichas autoridades que piden el beneficio de la duda para su pobre trabajo, pero en materia de seguridad, no basta la sola voluntad para hacer las cosas bien; debe haber personas que tengan el conocimiento y actúen de forma coordinada y no con el estúpido divorcio actual.