La baja del precio del café


La recesión que ya no es una posibilidad sino algo concreto que se manifiesta de muchas formas, está golpeando los mercados de futuros y así­ como el petróleo registró su precio más bajo desde febrero de este año, cayendo a menos de noventa dólares por barril, también el precio del café está resintiendo la crisis y empieza a sufrir una merma del ritmo que traí­a durante los últimos tiempos. Eso es ya una muestra de que los guatemaltecos no vivimos en ninguna burbuja blindada, como habí­an querido decirnos algunas autoridades económicas al afirmar que nuestro paí­s no sufrirí­a ninguna consecuencia del descalabro mundial, y es preciso que el gabinete económico principie a tomar en serio las consecuencias globales de la recesión.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Si al menor ingreso por las exportaciones de café sumamos un menor incremento en el flujo de las remesas que enví­an los guatemaltecos que viven en el exterior y trabajan con dedicación y empeño para enviar dinero a sus familiares aquí­, en poco tiempo empezaremos a sufrir seriamente las consecuencias de lo que está pasando por todo el mundo. Por ello es que me parecí­a insensato que en el afán de defender la confianza en el sistema financiero nacional, no hicieran la diferencia de lo que la solidez de ese sector significa y lo que la crisis global tendrá como impacto en toda la economí­a del paí­s.

Evidentemente estamos empezando a vivir una de las peores crisis de la historia, sobre todo porque ahora existe tal clase de ví­nculo y dependencia entre todas las economí­as del mundo, que un descalabro como el que se está viviendo en Estados Unidos tiene impacto en los mercados de Europa, de Asia y, en mayor medida y con mayor virulencia, en las más débiles economí­as de ífrica y América Latina porque es un axioma que los más pobres son los que más fregados salen en situaciones de este tipo.

Los gobernantes de toda Europa están trabajando ahora afanosamente para definir estrategias comunes para enfrentar las consecuencias de la recesión y lo mismo debieran estar haciendo ya los mandatarios de estos paí­ses que pueden no sólo sufrir en el plano económico, sino que seguramente sufrirán mucho en el plano social dadas las condiciones de pobreza y desigualdad. Pero lo más grave y a lo que hay que ponerle ojo, ya es que en estas latitudes donde la crisis puede tener consecuencias en la ingobernabilidad polí­tica porque apretará el cinturón a quienes ya están ahora en condiciones de pobreza extrema y a quienes no se les puede pedir mayor cuota de sacrificio.

Hace más o menos un año, cuando estaba el paí­s en el proceso de elegir a sus autoridades, yo escribí­ sugiriendo a los expertos económicos de los dos partidos en contienda para que empezaran a ajustar sus planes de cara a la recesión que se veí­a venir. Muchos economistas, en cuenta los que asesoraron a nuestros polí­ticos, pensaban que la recesión era apenas una amenaza pero que existí­an aún indicadores que alentaban a una pronta recuperación y a superar lo que veí­an como un simple bache cí­clico. La verdad ha sido terrible porque no hay tal bache producto de los ciclos en la economí­a, sino que vivimos una crisis causada por los abusos cometidos por quienes presentaron al mercado como panacea y lo usaron para volcar sin lí­mite y sin control toda su voracidad y avaricia. Hoy el mundo se da cuenta que la prédica neoliberal del mercado perfecto capaz de corregir cualquier exceso, fue pura paja y empieza el tiempo de encontrar respuestas a los nuevos desafí­os.