Crisis diluye diferencias de Obama y McCain sobre nuestra región


Negociadores de la Bolsa de Valores de Brasil se toman la cabeza con desesperación porque el mercado no levanta vuelo. La crisis financiera de Estados Unidos ha hecho olvidar por completo las preferencias de los latinoamericanos a alguno de los dos candidatos presidenciales.

La crisis de Estados Unidos es una especie de 11 de septiembre económico que diluye la atención y diferencias de los candidatos a la Casa Blanca sobre sus eventuales lazos comerciales con América Latina, dejando ver sólo matices, según coinciden analistas y empresarios de la región.


«Â¿A quién prefieren para América Latina, a (John) McCain o a (Barack) Obama?», fue la respuesta del magnate mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo y con intereses en la región, a corresponsales extranjeros que le pidieron esta semana escoger entre el republicano y el demócrata.

Evasivo, Slim desnudó la complejidad de responder en medio de la crisis financiera más fuerte que ha tenido Estados Unidos en su historia reciente, que en su opinión acaparará, en el corto plazo, toda la atención del ganador.

El republicano McCain y el demócrata Obama sólo han mostrado algunas señales sobre las polí­ticas que emprenderí­an en ese rubro en la región.

MacCain visitó en plena campaña Colombia y México, mientras que Obama hizo proselitismo en Europa.

Para el candidato republicano la relación con América Latina pasa por el tema de la liberalización comercial.

El asesor de McCain en asuntos de la región, Otto Reich, ex funcionario del Departamento de Estado, ha declarado que «los problemas de América Latina están en América Latina, no en Estados Unidos, excepto en la medida en que abrimos nuestros mercados a los productos latinoamericanos».

Reich ha destacado los ejemplos de las asociaciones con México y Chile, tratados de libre comercio que se han traducido en grandes beneficios para empresarios y agricultores del gigante del continente.

Barak Obama a su vez se ha distanciado de Bush y McCain en relación a los tratados de libre comercio con América Central y República Dominicana y con Colombia, pendiente de ratificación en el Congreso estadounidense, aunque apoyó un acuerdo en la materia con Perú en 2007 que estuvo bajo una fuerte polémica.

Obama ha dicho que las asociaciones comerciales deben tener protecciones sindicales y ambientales y propuso una revisión del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN, con México y Canadá), a lo que el gobierno mexicano actual opone, por temor a «perder más de lo que se puede ganar».

Fuera de estos posicionamientos iniciales, en los discursos de los candidatos el tema comercial latinoamericano ha estado prácticamente ausente y especialistas de la región no muestran un consenso sobre sus preferencias.

Para tener una idea de las ventajas para la región que tendrí­a el triunfo de uno u otro sólo se puede partir de la «concepción que tiene cada uno sobre polí­tica interna», dijo Carlos Heredia, investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

McCain «está más acostumbrado a trabajar en el marco del «statu quo»; a aliarse con el poder económico y polí­tico, respondiendo a los intereses de las elites», añadió Heredia, economista y experto en relaciones internacionales.

En tanto, Obama «tiene un carácter más marcado de organizador comunitario y perteneciendo a una minorí­a se esperarí­a que contara con una mayor capacidad de entendimiento de otros pueblos», prosiguió.

Walter Machado de Barros, director del Instituto Brasileño de Ejecutivos de Finanzas (IBEF), confí­a que el ganador «reduzca las barreras para el ingreso del etanol a Estados Unidos (como fuente de energí­a) y que bajen los aranceles para los productos del agronegocio brasileño».

«McCain ya declaró que lo hará, entonces tendremos que esperar eso de su parte, y de Obama aguardamos que entienda mejor las peculiaridades de Brasil y de América Latina», dijo Machado.

El economista Hernán Frigolet, gerente general de la consultora privada Aserta de Chile, sostiene que para su paí­s «Obama serí­a más conveniente».

«En la medida que se recuperen las tasas de crecimiento anteriores a la crisis o al desví­o de recursos hacia gastos militares, serí­a beneficioso para toda Latinoamérica, incluido Chile, por la importancia de las exportaciones», expuso.

En cambio, Colombia está a la espera de un «apoyo bipartidista» para la ratificación del TLC en una sesión especial del Congreso que podrí­a darse antes de fin de año, y ese escenario es más probable si gana Obama, según Hernando José Gómez, presidente del Consejo Privado de la Competitividad y ex jefe del equipo negociador del tratado.

«En caso de que el triunfador sea Obama, y en la medida que se han venido mejorando las relaciones con el presidente ílvaro Uribe, en ese momento habrí­a una buena posibilidad de que se diera esa sesión del Congreso y se pudiera incluir el paquete del TLC con Colombia», detalló.