A prácticamente 30 días de las elecciones, las encuestas en Estados Unidos han recuperado su condición normal: existe entre el 5%% y el 10%% de ventaja para Obama sobre McCain. Hubo el intento de fabricar un virtual empate entre ellos, después de las respectivas convenciones partidarias, usando la mercadotecnia para ello, es decir, dándole preferencia al envoltorio y etiqueta por encima del contenido. No obstante, al asentarse la euforia inicial, resulta evidente que las propuestas serias de los Demócratas pesan más ante el electorado en la situación actual de Estados Unidos.
Esto tiene mucho sentido. En meses pasados, la mercadotecnia pudo ser exitosa. Si bien la guerra en Irak había afectado a muchas familias, la imagen de Estados Unidos en el exterior y la economía, la población, en general, no se había sentido directamente violentada por el conflicto. Por otro lado, los escándalos y la incapacidad de la administración del presidente Bush contribuyeron, sin duda, a los estragos ocasionados por el huracán Katrina; pero eso no afectó a todo el país sino que, básicamente, a una ciudad: Nueva Orleans. Pero ahora, cuando miles de familias de las capas medias han perdido sus casas y las acciones en las empresas han caído bruscamente en el mercado de valores, justamente donde los planes de retiro y jubilación habían puesto los depósitos de la población, amplios sectores se sienten directamente afectados y se encuentran atemorizados.
Ya no es el tiempo de poner los destinos del país en manos incapaces. Por ese motivo, sectores del Partido Republicano empiezan a cuestionar la decisión de colocar a la Gobernadora de Alaska como candidata a la Vicepresidencia, porque su falta de experiencia y escasos conocimientos en campos esenciales de gobierno solamente pueden augurar una Presidencia más peligrosa aún que la de la administración actual, en caso de que McCain no concluyera su período. Si los Republicanos lo están pensando dos veces y hay quienes piden un cambio inmediato, con mayor razón lo hace la población en general.
La mercadotecnia no ha funcionado esta vez para trasladar la imagen de un McCain que puede salvar a su país de los peligros internos y externos; de hecho, ha sido el Senador Obama el que ha hecho las propuestas serias que la gravedad de la situación requiere. La mercadotecnia pudo hacer que la gente se interesara en la primera candidata a la Vicepresidencia del país y le generara popularidad; pero la capacidad para dirigir los destinos de la nación no surge de la imagen que se pueda tener o generar sino que de la sustancia que exista detrás de dicha imagen. En estos momentos, el pueblo de los Estados Unidos, más que hace ocho años, pide propuestas serias, las cuales solamente los Demócratas han demostrado tener la capacidad de brindar.