El ejército estadounidense empezó hoy a transferir al gobierno iraquí el control de unos 100 mil milicianos anti Al-Qaeda que le ayudaron a mejorar la seguridad en el último año en Irak, pero cuya reconversión genera cierta preocupación.
«La fuerza internacional en Irak transfiere hoy la responsabilidad de los Hijos de Irak al gobierno iraquí», declaró el teniente David Russel, al indicar que el traspaso había comenzado aunque sin precisar las modalidades del mismo.
«El traspaso (de la autoridad) se está llevando a cabo», confirmó el consejero para seguridad nacional del gobierno iraquí, Mowaffak Al Rubaí.
Este primer traspaso bajo bandera iraquí de esas brigadas, más conocidas con el nombre de Sahwa («despertar», en árabe), que reúne en su mayoría a ex insurgentes sunitas aliados ahora al ejército estadounidense, concierne a unos 54 mil milicianos, desplegados en la provincia de Bagdad.
El gobierno iraquí, controlado por los chiitas, empezará a pagarles un salario a partir del 31 de octubre. Hasta ahora lo pagaba el ejército de Estados Unidos, que les destinaba una partida de 15 millones de dólares por mes (150 dólares por mes por cada miliciano).
Las brigadas Sahwas, que también están en otras regiones sunitas del país, serán transferidos de forma paulatina al gobierno iraquí.
Creadas en septiembre de 2006 por los jefes tribales sunitas de la provincia occidental de Al Anbar, y luego extendidas a otras zonas sunitas, asestaron duros golpes a la red islamista Al-Qaeda.
Los milicianos contribuyeron ampliamente en los últimos 12 meses a hacer retroceder a la organización islamista y a reducir la violencia en regiones que desde 2003 eran focos de insurrección contra los militares estadounidenses.
El gobierno del primer ministro iraquí Nuri al Maliki «está impaciente por asumir la responsabilidad» de los Sahwas, pues significa un «importante éxito para la reconociliación nacional», indicó el consejero para seguridad nacional.
Dominado por los chiitas, el gobierno sigue, según algunos observadores, desconfiando de los Sahwas, pues antes de combatir junto a las fuerzas estadounidenses lucharon contra las fuerzas iraquíes y las milicias chiitas.
El gobierno iraquí se comprometió a enrolar al 20% de los Sahwas en las filas de la fuerzas de seguridad y a garantizar a los otros el acceso a empleos civiles, públicos o privados.
Pero el futuro de ese 80% restante genera preocupaciones, pues responsables iraquíes y estadounidenses temen que vuelvan a la lucha armada.
«El gobierno es capaz de administrar este traspaso y ha elaborado un plan detallado con las fuerzas de la coalición», aseguró Al Rubai, quien sin embargo no brindó ninguna precisión sobre ese plan.
«La seguridad sigue siendo nuestra prioridad número uno y seguiremos empleando a tantos voluntarios Sahwas como sea necesario, bajo el control de las fuerzas iraquíes», subrayó.
«Todos los voluntarios serán tratados equitativamente» pues el gobierno «se ha comprometido a garantizar su futuro económico», agregó.
Combatientes Sahwas -reconocidos por sus chalecos con franjas fluorescentes sobre vestimenta civil- lamentaron no haber recibido ninguna información sobre el traspaso, e ignorando inclusive quién les pagará su próximo salario.
Muchos de ellos indicaron que seguirán desplegados en las calles de la capital a la espera de que se determine su destino.
En todo caso, ningún incidente de seguridad importante se había producido hoy en Bagdad, donde se celebra el fin del Ramadán, el mes de ayuno musulmán, con la fiesta del Aíd al Firt (La fiesta del cordero).