El líder cubano Fidel Castro aseguró que el país debe «reevaluarlo todo», aumentar la productividad y combatir el derroche y el robo, tras la devastación de dos huracanes, según un artículo de opinión divulgado en la prensa local.
«No hay alternativa a la necesidad de reevaluarlo todo, buscar más productividad y menos derroche de recursos humanos en los sectores vitales, incluidos la salud y la educación -y en los demás de la economía productiva y los servicios-«, dijo Castro, de 82 años y alejado de la Presidencia desde julio de 2006 por enfermedad.
Fidel Castro, sustituido por su hermano Raúl en la Presidencia desde febrero, pidió librar esa cruzada sin atenerse «estrictamente a cifras elaboradas años atrás, sin que merme y por el contrario crezca la calidad de todo lo que se lleva a cabo».
Además «sin dejar de cumplir deberes internacionalistas cuyos frutos comienzan a percibirse fuertemente». «Son mucho más de lo que se imagina y bastante menos de lo que se necesita», apuntó al referirse a los ingresos que generan misiones médicas, asesores deportivos y educadores cubanos que trabajan en distintos países.
«El resto debemos ponerlo nosotros sin vacilación alguna», dijo el líder comunista sobre la tarea de recuperación tras el azote de los huracanes Ike y Gustav, que dejaron pérdidas por 5.000 millones de dólares entre el 30 de agosto y el 9 de septiembre.
En este sentido, reiteró la necesidad de combatir el robo, un tema que abordó el pasado jueves en otro artículo, cuando pidió al Partido Comunista sanciones «sin tregua» contra esos males que «dañan la revolución».
«El que roba olvida que toda persona desea tranquilidad y respeto para ellos, sus familiares, alimentos variados y de calidad, viviendas decorosas (…) y otras muchas cosas agradables, que sólo pueden emanar del trabajo metódico, eficiente, bien organizado y de trabajadores altamente productivos», apuntó.
«No nacen del azar los bienes y servicios que todos anhelan», dijo, al señalar que son necesarias «inversiones fuertes, tecnologías modernas, materias primas costosas, energía abundante, y muy especialmente trabajo humano».
Castro expresó su respaldo a una iniciativa del gobierno de Raúl para elevar la edad de jubilación de 60 a 65 años en los hombres y de 55 a 60 años las mujeres, para mejorar el ingreso familiar y ante la «necesidad imperiosa de evitar el exceso de circulante monetario y el deber de reponernos rápidamente del golpe de los huracanes».