Las tropas sudanesas cercaban hoy la zona a la cual fueron llevados los once turistas europeos y ocho egipcios que los acompañaban tras su secuestro el viernes en el desierto de Egipto, aunque aseguraban que evitarían cualquier operación que ponga su vida en peligro.
«Continuamos sin cesar nuestros esfuerzos para liberar a los rehenes secuestrados hace cinco días, cuando realizaban un safari en el sur de Egipto, cerca de Sudán, indicó a la AFP el ministro egipcio de turismo, Zoheir Garanna.
Once turistas -cinco italianos, cinco alemanes y una rumana- así como dos guías, cuatro choferes, una guardia fronterizo y el dueño de la agencia Aegyptus Intertravel que organizó el safari, Ibrahim Abdel Rahim, fueron secuestrado el viernes por bandidos.
El grupo y los secuestradores fueron localizados con precisión en la región árida de Jebel Uenat, a 25 km de la frontera con Egipto y las fuerzas sudanesas cercaban el sector, afirmó el martes Ali Yusuf, director de protocolo de la cancillería.
Precisó sin embargo que esas fuerzas «no tenían la intención de lanzar un ataque» que haría peligrar sus vidas.
Tras la confusión creada por el anuncio errado el lunes de la liberación de los rehenes por el jefe de la diplomacia egipcia, Ahmed Abul Gheit, y en medio de cantidad de rumores, El Cairo decidió restringir al máximo cualquier comunicación al respecto.
«Es preferible no tocar el tema antes de que los esfuerzos por liberar a los rehenes hayan dado resultado», afirmó el portavoz de la presidencia egipcia, Suleiman Awad.
Un alto responsable egipcio, que requirió el anonimato, expresó sin embargo la esperanza de que el caso sea resuelto «en uno o dos días».
«Los esfuerzos son muy intensos, hablar demasiado puede ser contraproducente», dijo el embajador de Rumania en El Cairo, Gheorghe Dumitru, agregando: «Tenemos que guardar la esperanza de un desenlace feliz».
Entre los rehenes figuran dos septuagenarios italianos de Torino (norte de Italia). El ministro de Turismo egipcio indicó que los cautivos eran bien tratados y disponían de suficientes víveres y agua.
El secuestro ocurrió a unos diez kilómetros de la frontera con Sudán, en Karj Talh, a mil kilometros de la capital egipcia y muy cerca también de Libia.
«Egipcios, alemanes, italianos y rumanos cooperan estrechamente», afirmó Dumitru.
Los contactos con los secuestradores se hacen por teléfono entre el organizador del safari, que es uno de los rehenes, y su esposa alemana, Kirsten Butterweck-Abdel Rahim.
Ali Yusuf afirmó el martes que los secuestradores eran egipcios, basándose en informaciones procedentes de Sudán.
Garanna sin embargo lo desmintió: «No veo cómo puede afirmar eso, no hay pruebas de su nacionalidad», le dijo a la AFP. Otras fuentes egipcias mencionaron la posibilidad de que los secuestradores sean chadianos.
A la región se puede acceder desde Sudán pero también desde Libia o Chad por pistas de contrabandistas; la zona está a unos 200 km del norte del Darfur, donde rebeldes enfrentan el poder central sudanés desde 2003.
Las cifras más diversas circulan sobre el monto del rescate reclamado por los secuestradores, que van de 4 a 60 millones de dólares, a falta de cualquier confirmación oficial.
«Querían 60 millones, la cifra pasó por debajo de los 10 millones», afirmó una fuente de la seguridad egipcia a la AFP.
El ministro de turismo calificó de «incorrectos» los montos de «6, 8 y 15 millones de dólares» que circulan en los medios de prensa.