George W. Bush, presidente de Estados Unidos, liberó el martes de esta semana, 16 de septiembre, un «Memorando para la Secretaría de Estado», sobre los mayores países con tránsito de droga o productores ilícitos de droga para el año fiscal 2009, en el cual, Guatemala figura como uno de los países señalados, junto a otros países latinoamericanos. ¿De dónde se infiere ese señalamiento?
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La lista completa de países señalados en estas dos categorías, se completa con Afganistán, Bahamas, Bolivia, Brasil, Birmania, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Haití, India, Jamaica, Laos, México, Nigeria, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela.
En este comunicado, el presidente Bush hace la salvedad que esta lista no evidencia necesariamente el reflejo adverso del gobierno en los esfuerzos antinarcóticos o del nivel de cooperación con Estados Unidos; es decir, que se señala a algunos países, pero no necesariamente se hace con relación al Gobierno, sentenciándolos por una supuesta poca cooperación.
Como ejemplo, el presidente Bush cita el caso de Canadá, el cual no está incluido en la lista; esa nación comparte, según el mandatario estadounidense, una estrecha cooperación, la cual es necesaria para ambos países debido a la amplia frontera que comparten.
Canadá, según este comunicado, está catalogado, más bien, como un país consumidor de droga. Sin embargo, últimamente también se ha desarrollado con un gran productor de mariguana y uno de los principales orígenes de éxtasis que se trafica en Estados Unidos.
EL CASO GUATEMALA
Guatemala es un caso particular del tránsito de drogas por Centroamérica, región en donde hay un denominador común de poca capacidad para combatir el narcotráfico y la delincuencia organizada, según el reporte de Bush.
«Estamos particularmente preocupados por la creciente presencia de organizaciones más sólidas de tráfico de drogas en Centroamérica, que huyen de regímenes más sólidos de lucha en otros países, en especial de México y Colombia»*, refiere el comunicado.
Desde marzo de este año, el tiroteo entre los cárteles de droga en la denominada por los medios como «la narcomatanza», demuestra, según el presidente Bush, que las organizaciones mexicanas buscan posicionarse en Guatemala.
De tal cuenta, este año, en Guatemala se han aprobado nuevas estrategias contra la delincuencia organizada y las leyes de extradición, lo que genera optimismo al mandatario estadounidense; «Guatemala debe trabajar agresivamente para aplicar estas medidas, al igual que los países vecinos deben redoblar sus esfuerzos prácticos para aplicar las reformas aprobadas encaminadas a frustrar la actividad criminal», refiere.
En abril de este año, el Gobierno de Guatemala presentaba, casi orgullosos, que se había incautado 1 mil 136 kilos de cocaína, con un valor de 113 millones 600 quetzales, con lo cual, en pocos días se habían tenido más logros que los alcanzados por el Gobierno de Berger en los dos años anteriores.
Las cifras oficiales de incautación, obviamente, han aumentado en estos meses, lo cual crea optimismo en las autoridades.
A mediados de esta semana, Pedro García Tobar, jefe de la Secretaría de Análisis e Información Antinarcótica (SAIA), refería que las cifras de decomisos son: más de 2 mil kilos de cocaína; 5 mil gramos de crack; más de mil libras de mariguana procesada, y 990 mil tabletas de pseudoefedrina, en cuanto a drogas ya procesadas o en camino de procesarse, lo cual indica que el tránsito en la región es bastante fuerte. Guatemala es, pues, según estas cifras, un puente de tráfico, ya que no se conocen fuertes laboratorios de procesamiento.
Sin embargo, según el jefe de la SAIA, gran parte de los logros se refieren al decomiso de plantaciones: más de 192 millones de matas de amapola y más de 10 millones de mariguana en mata, lo que refiere que en Guatemala también existen fuertes plantaciones, sobre todo en la región de San Marcos. Mientras tanto, el decomiso de droga procesada sucede, usualmente, en Petén e Izabal, donde se supone que existe un gran corredor del narcotráfico.
Actualmente, se espera el ingreso fuerte del Plan Mérida en la región de Centroamérica, el cual ha producido algunos resultados en México, en donde se ha estado implementando, a semejanza del Plan Colombia.
«Esperamos con interés trabajar con Guatemala y otras naciones de Centroamérica para apoyar programas de lucha y el imperio de la ley en virtud de la nueva Iniciativa Mérida», refiere el comunicado del presidente Bush.
La problemática
Guatemala se ha convertido, en los últimos años, en un lugar de tránsito de la droga, convirtiéndose en un punto clave del traslado Colombia-México-Estados Unidos.
De hecho, informes revelan que en la frontera norte de Guatemala grupos narcos han adquirido fincas que sirven para el tránsito, y hasta se supone el financiamiento de candidatos a elecciones, sobre todo a las alcaldías.
El caso más reciente, o el que más se recuerda por su impacto, es el del ex diputado Manuel de Jesús Castillo Medrano, quien presuntamente está vinculado con actividades ilícitas, incluidas las aún no esclarecidas muertes de diputados.
El año pasado, en épocas electorales, se denunciaba que grupos paralelos querían infiltrarse a través de candidatos que podían obtener el control territorial del nororiente del país, en regiones que están a solo dos horas y media en avión.
El actual presidente de la República, ílvaro Colom, denunció durante su campaña electoral que el narcotráfico intentó vincularse en su partido para las elecciones, en donde hubo problemas en Izabal, Zacapa y Alta Verapaz.
Espionaje
Aún retumba en los oídos de los guatemaltecos la denuncia del presidente Colom sobre espionaje y escuchas en los círculos íntimos, de donde salieron del Gobierno, por ello, Carlos Quintanilla y Gustavo Solano.
«A partir de hoy declaro la guerra a todos los que escuchan llamadas, a todos los servicios de inteligencia privados que no sean legales, porque aquí en Guatemala el orden y la ley se tienen que cumplir», expresó en esa ocasión, solicitando, además, ayuda a países amigos para investigar estas escuchas, de las cuales se sospecha que fueron infiltradas por poderes paralelos, particularmente el narco.
México
El análisis del narcotráfico en México es clave para entender este ilícito en Guatemala, ya que por el esfuerzo de la Iniciativa Mérida, plan que emula al realizado en Colombia, los grupos narcos se han visto empujados hacia nuestro territorio.
El Plan Mérida consiste en el aporte estadounidense de 1 mil 600 millones de dólares por tres años para México, Centroamérica y el Caribe. En México, se encuentra a medio desarrollo, mientras que en Centroamérica aún está en vísperas.
Sin embargo, en México esto ha provocado una violenta reacción por parte de los poderes paralelos. Más de 3 mil personas han sido ejecutadas violentamente, presuntamente por narcos.
Genaro García, ministro mexicano de Seguridad Pública, reconoció que en cuatro Estados se concentra el grueso de estos homicidios, siendo éstos Chihuahua, Sinaloa, Baja California y Michoacán. Estas regiones están vinculadas con sendos cárteles: el de Juárez, el de Sinaloa, el de Tijuana y el grupo de sicarios La Familia, respectivamente.
México, como Guatemala, es un país que representa tráfico y producción de matas. Por su cercanía a Estados Unidos, es un país estratégico para la lucha contra las drogas, según el gigante del norte.
En México operan unos cien grupos de drogas, pero son siete los que controlan la mayor parte del tráfico con destino a Estados Unidos. Como indicador, se estima que el 70 por ciento de la cocaína que entra a Estados Unidos, pasa por México.
Pese al esfuerzo del gobierno federal, básicamente el problema se observa en los municipios, tal y como se supone que se intenta hacer en Guatemala.
En los últimos meses, México ha sido noticia por las constantes masacres y matanzas, relacionadas con los narcos. Además, se sabe que los cárteles hacen reclutamientos públicos, en donde ofrecen salarios de 500 dólares, más «prestaciones» extras, beneficios que superan ampliamente lo que gana un soldado o policía mexicano, por lo que muchas veces dejan un bando y se convierten en mercenarios.
El ya famoso en Guatemala Grupo Zeta, brazo armado del Cártel del Golfo de México, está formado por ex especialistas del Ejército, adiestrados en la lucha antidroga, pero que desertaron hacia el bando enemigo.
Los procesos de depuración en México, al igual que en Guatemala, han hecho alguna mella en los narcos; sólo en Tabasco, se han ubicado al menos 200 agentes de la policía vinculados al Cártel del Golfo.
Como estrategia del narco a nivel local, se estima que 80 municipios claves están bajo el control del narco, desde donde desarrollan otras actividades ilícitas, como coyotería, tráfico de personas, prostitución, etc.
Entre los países mencionados entre la lista proporcionada esta semana por el presidente Bush, sobresalen los nombres de Venezuela, Bolivia y Ecuador, ya que éstos han estado en conflictos diplomáticos, sobre todo los dos primeros con Estados Unidos.
Según el informe de Bush, Bolivia, Venezuela y Birmania, no han podido demostrar que en el último año se hayan adherido a obligaciones de acuerdos internacionales de lucha contra las drogas.
De tal cuenta, expresa que «el apoyo a programa de ayuda a las instituciones democráticas de Venezuela y la continuación del apoyo a programas bilaterales en Bolivia son vitales para los intereses nacionales de los Estados Unidos», comenta el mandatario.
Tales declaraciones, en el contexto de roces diplomáticos recientes, podrían ser entendidos de otra forma, aunque el comunicado es claro que la lista de países «no necesariametne representa un reflejo adverso de su gobierno (…) con la cooperación con Estados Unidos».
Otros países que se encuentran señalados en la lista, refieren otra amplia gama de lugares donde se encuentran en conflicto por la presencia del narco.
En Afganistán, el presidente de Estados Unidos valora el trabajo del mandatario de esa nación en sus progresos en contra de los estupefacientes. Sin embargo, se observa un conflicto entre la región del norte y la del sur, en donde hay indicios de plantaciones de amapola y un grupo armado insurgente.
En cuanto a ífrica, en el occidente de ese continente, se observan indicios de tránsito para la cocaína proveniente de Venezuela y Brasil y con destino a mercados europeos. La fragilidad política de los Estados africanos ha facilitado la presencia de narcos.
Señalan, especialmente, a Nigeria y a Guinea-Bissau. En el primero, se observa un importante tránsito de drogas ilícitas hacia Estados Unidos.
En la India, también se refiere como una nación con un fuerte historial de regulación y supervisión contra el narco, en especial contra los productores de opio.