Uno de los escritores más significativos en mi vida ha sido Julio Cortázar. Cuando lo descubrí, por supuesto de eso hace ya muchos años, me cautivé completamente de su obra, fue amor a primera vista. Especialmente me siento identificada con este sobresaliente escritor por su pasión a la música jazz, la cual menciona frecuentemente en sus obras. Por ejemplo, dentro de «Las armas secretas», incluye uno de sus cuentos más famosos, «El perseguidor», el cual está dedicado al maestro improvisador Charlie Parker. Julio Cortázar dice al respecto: «Fue una iluminación. Cuando terminé de leer el artículo que anunciaba la muerte de Charlie Parker, al otro día o ese mismo día, no me acuerdo, empecé a escribir el cuento, porque de inmediato sentí que el personaje era él. í‰l era lo que yo había estado buscando.» En una parte del cuento Cortázar se refiere así del músico: «Nadie sabe ya cuántos instrumentos lleva perdidos, empeñados o rotos. Y en todos ellos tocaba como yo creo que solamente un dios puede tocar un saxo alto, suponiendo que hayan renunciado a las liras y a las flautas.» Y el personaje principal habla de sí mismo: «La música me sacaba del tiempo, aunque no es más que una manera de decirlo. Si quieres saber lo que realmente siento, yo creo que la música me metía en el tiempo.» Charles Christopher Parker, llamado por sus admiradores «Bird», es uno de los más grandes saxofonistas en la historia del jazz. Junto a Dizzy Gillespie, creó el estilo de tocar llamado «bebop». Bird amaba al poeta persa Omar Khayyam, por sus creaciones filosóficas que tratan sobre el amor, la profundidad espiritual y el placer. Mi tributo artístico a Charlie Parker se lo dediqué a Julio Cortázar en mi composición poética que dice lo siguiente: «Sangre que avanza/ con la llave del tiempo/ invención que surge/ de la imaginación/ de la intensa furia/ en el continuo vivir./ Delirante/ impetuosa musicalidad/ de Charlie Parker/ acelerado magnetismo/ música y cuerpo./ Al final del callejón/ se escucha/ su enardecido saxofón/ sus notas se mecen en el viento/ y desde la ventana/ un gato/ felino sibarita/ observa al desolado músico/ tan solo iluminado/ por la esfera lunar.» Otra de las obras más famosas de Julio Cortázar es «Rayuela», novela que rompió con todos los cánones establecidos en la época de su publicación, 1963. Aquí la música jazz es prácticamente la protagonista. En esta novela Julio Cortázar nos demuestra el profundo conocimiento que poseía de la psique humana, el comportamiento o conducta del individuo, las emociones, los sentimientos y las diferentes alteraciones del pensamiento, todo esto relacionado con el amor, la muerte, los celos y el arte; pero esencialmente lo que más me impresiona de «Rayuela», es que aquí el autor nos revela como una constante, su erudición sobre la música, especialmente la música jazz. En el transcurso de la novela son mencionados diferentes músicos como por ejemplo: Thelonius Monk, Jelly Roll Morton, Bessie Smith, Dizzy Gillespie y Louis Armstrong, entre otros. El escritor mexicano Carlos Fuentes opinó sobre «Rayuela» lo siguiente: «Es uno de los grandes manifiestos de la modernidad latinoamericana.» Mi admiración hacia Julio Cortázar es primordialmente porque fue un fiel amante de la música jazz, puesto que afirmaba que su actitud en el momento de escribir era similar a la de un músico al minuto de improvisar. Comparto con Julio Cortázar una de sus sentencias más importantes, que dice: «Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.»