Anteriormente comenté sobre la importancia de la labor de la Asociación Médicos Descalzos Chinique y de la confluencia en ese espacio de familias, ancianos y ancianas que comparten conocimientos y prácticas fundadas en la cosmovisión maya k»iche». La casa en la que han desarrollado su actividad los Médicos Descalzos ha sido escenario de una importante transmisión, recuperación y fortalecimiento de conocimientos milenarios en beneficio de cientos de personas del área y de departamentos aledaños en el campo de la salud física y mental. Dicha casa fue donada en 1989, desde Francia, por el Grupo de Apoyo a los Indígenas de Guatemala. Con el temor del ataque a catequistas y líderes espirituales que se vivía en esos años de guerra, el Comité Casa Pro Desarrollo solicitó a la diócesis de Quiché que la casa fuera registrada a nombre de la Iglesia Católica. Luego de casi 20 años de trabajo constante del Comité Pro desarrollo, convertido luego en Asociación Médicos Descalzos, la Iglesia Católica de manera autoritaria y poco ética exigió, a finales del año pasado, la entrega de la Casa para actividades de la parroquia de Chinique.
Se produjo durante noviembre y diciembre de 2007 una fuerte condena de múltiples organizaciones indígenas y sociales al intento de despojo y robo que la parroquia quería consumar, con la complicidad por omisión, de la alta jerarquía católica. Lo que marcó el accionar de la parroquia fue la intolerancia de ciertos grupos de feligreses del municipio que no reconocen el aporte de los Médicos Descalzos y los ancianos y ancianas que han compartido su conocimiento y su práctica. Grupos que se dieron a la tarea de atacar las prácticas indígenas, mediante amenazas y el intento de despojo de la casa a los Médicos Descalzos.
Las fiestas de fin de año tomaron a los médicos en la disyuntiva de salir del inmueble y dejarlo a unos nuevos e ilegítimos usuarios o resistir en espera de soluciones justas, sin enfrentamientos absurdos. Optaron por la segunda opción y retomaron el diálogo en el presente año con las autoridades parroquiales. Hace menos de un mes, con la mediación de la Secretaría de Asuntos Agrarios y una mejor disposición del obispo de la diócesis de Quiché, el acuerdo alcanzado para bien de todos es que la casa será compartida por las acciones de la parroquia católica y por la continuidad de las actividades que las y los Médicos Descalzos han realizado durante décadas. Será interesante observar como se llevan las relaciones entre ambos grupos y si los fieles católicos logran comprender que la cosmovisión maya y sus manifestaciones están lejos de lo que el fundamentalismo cristiano califica como paganismo.
Las ancianas y ancianos consejeros, guías, comadronas y la comunidad alrededor del fuego celebran el acuerdo y continúan con ánimos renovados su tarea de servicio acorde a su concepción del mundo. Una comunidad que recibe con alegría a quien quiera compartir principios de solidaridad y reciprocidad allí por las montañas de pino y ciprés, entre flores de albahaca, manzanilla, sauco y pericón. Allí por el manzanillo, donde yo encontré un buen hermano y una nueva familia.