Los Médicos Descalzos (Segunda Parte)


Pablo Siguenza Ramí­rez

Anteriormente comenté sobre la importancia de la labor de la Asociación Médicos Descalzos Chinique y de la confluencia en ese espacio de familias, ancianos y ancianas que comparten conocimientos y prácticas fundadas en la cosmovisión maya k»iche». La casa en la que han desarrollado su actividad los Médicos Descalzos ha sido escenario de una importante transmisión, recuperación y fortalecimiento de conocimientos milenarios en beneficio de cientos de personas del área y de departamentos aledaños en el campo de la salud fí­sica y mental. Dicha casa fue donada en 1989, desde Francia, por el Grupo de Apoyo a los Indí­genas de Guatemala. Con el temor del ataque a catequistas y lí­deres espirituales que se viví­a en esos años de guerra, el Comité Casa Pro Desarrollo solicitó a la diócesis de Quiché que la casa fuera registrada a nombre de la Iglesia Católica. Luego de casi 20 años de trabajo constante del Comité Pro desarrollo, convertido luego en Asociación Médicos Descalzos, la Iglesia Católica de manera autoritaria y poco ética exigió, a finales del año pasado, la entrega de la Casa para actividades de la parroquia de Chinique.

Se produjo durante noviembre y diciembre de 2007 una fuerte condena de múltiples organizaciones indí­genas y sociales al intento de despojo y robo que la parroquia querí­a consumar, con la complicidad por omisión, de la alta jerarquí­a católica. Lo que marcó el accionar de la parroquia fue la intolerancia de ciertos grupos de feligreses del municipio que no reconocen el aporte de los Médicos Descalzos y los ancianos y ancianas que han compartido su conocimiento y su práctica. Grupos que se dieron a la tarea de atacar las prácticas indí­genas, mediante amenazas y el intento de despojo de la casa a los Médicos Descalzos.

Las fiestas de fin de año tomaron a los médicos en la disyuntiva de salir del inmueble y dejarlo a unos nuevos e ilegí­timos usuarios o resistir en espera de soluciones justas, sin enfrentamientos absurdos. Optaron por la segunda opción y retomaron el diálogo en el presente año con las autoridades parroquiales. Hace menos de un mes, con la mediación de la Secretarí­a de Asuntos Agrarios y una mejor disposición del obispo de la diócesis de Quiché, el acuerdo alcanzado para bien de todos es que la casa será compartida por las acciones de la parroquia católica y por la continuidad de las actividades que las y los Médicos Descalzos han realizado durante décadas. Será interesante observar como se llevan las relaciones entre ambos grupos y si los fieles católicos logran comprender que la cosmovisión maya y sus manifestaciones están lejos de lo que el fundamentalismo cristiano califica como paganismo.

Las ancianas y ancianos consejeros, guí­as, comadronas y la comunidad alrededor del fuego celebran el acuerdo y continúan con ánimos renovados su tarea de servicio acorde a su concepción del mundo. Una comunidad que recibe con alegrí­a a quien quiera compartir principios de solidaridad y reciprocidad allí­ por las montañas de pino y ciprés, entre flores de albahaca, manzanilla, sauco y pericón. Allí­ por el manzanillo, donde yo encontré un buen hermano y una nueva familia.