Deontologí­a jurí­dica En el dí­a del Abogado –


En su raí­z etimológica deontologí­a es la ciencia del deber ser, deontos deber ser; logos: ciencia – tratado; en su sentido más amplio, nos indica la doctrina, se formulará juicios de valor; respondiendo a la pregunta ¿Cómo debe ser el derecho, para que sea justo?

Rolando Alfaro

La Deontologí­a Jurí­dica, en suma, es la moral especí­fica de las Profesiones Jurí­dicas y se encuentra integrada por la í‰tica que es la ciencia de las costumbres especulativa y la estética; la que nos conduce a la Moral, que es especulativa, normativa y cultiva la praxis de virtudes; la Justicia que entraña el valor y la virtud y la Axiologí­a Jurí­dica, que comprende la Deontologí­a General del Derecho.

En consecuencia, la Deontologí­a jurí­dica es la que debe ser comprendida por el profesional del derecho en toda su magnitud; es decir, desde el punto de vista ético, moral, de la Justicia y de los valores. Ello, nos determina que se debe ser í­ntegro

En ese sentido, dedico este artí­culo a los colegas abogados, a efecto de recordarles que como bien recomienda íngel Osorio, en el Alma de la Toga, se debe ser estudioso y formar clase; con un sentido social profundo, con conocimiento de la realidad nacional, con el anhelo de transformación jurí­dica y no burocrática, y, lograr, en fin, la tan ansiada Justicia.

Para los estudiosos del Derecho Romano, podemos, sin duda alguna, citar el Pensamiento de Barcia, y cuyo mensaje transmitimos, ahora, a los colegas guatemaltecos, así­:

«El abogado debe ser probo, diligente, entusiasta; el letrado, estudioso, el jurisconsulto, prudente; el jurista, erudito.

Hay muchos abogados; no hay tantos letrados; hay pocos Jurisconsultos; es muy raro encontrar un jurista.

Abogado, el hombre llamado para un asunto, advocatus quiere decir patrono, defensor; letrado hombre de ciencia; jurisconsulto, hombre de consejo, esto es consulta; jurista, hombre versado en la erudición del derecho y en la critica de los códigos, según los principios de la filosofí­a, de la moral y de la religión»

Más adelante, el pensador citado afirma: quiero que me vuelvan por mi causa, y acudo al abogado; quiero que me instruyan en un asunto que no comprendo y acudo al letrado quiero que me dirijan a la defensa de mi derecho, y me voy al jurisconsulto, que me hagan historia de una ley, que la desentrañen que la analicen, que la comenten dándome a conocer su espí­ritu, sus tendencias, en fin y acudo al jurista.

Finalmente, instamos a los profesionales del Derecho guatemaltecos, que se dediquen a su profesión, pero que busquen la justicia con la verdadera transformación del Derecho nacional, que no se conformen con leyes más antiguas que la Constitución Polí­tica, sino que, en verdad, como lo recomiendan los grandes juristas se distingan por la solemnidad de su Oratoria Forense en Juicio oral pleno, sin la utilización de sistemas inquisitivos y se hagan respetar con su insignia, en vistas públicas, que Ossorio denomina el Alma de la Toga. FELIZ DíA DEL ABOGADO.