Iglesias se muestran preocupadas por altos í­ndices de violencia


Miembros del Consejo Ecuménico Cristiano de Guatemala dan a conocer un pronunciamiento público donde llaman a la sociedad guatemalteca para que actúe y frene

Según el Consejo Ecuménico Cristiano de Guatemala (CECG), la falta de voluntad polí­tica y la mediocridad en el ejercicio del poder público han acentuado los problemas estructurales que afronta el paí­s, principalmente el fenómeno de la violencia.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

Según el pastor Héctor Castañeda, miembro del CECG, las iglesias ven con suma preocupación cómo la violencia en sus diversas expresiones se está apoderando de la sociedad guatemalteca, por lo que «urgimos al Gobierno y a los diferentes sectores sociales a actuar pronta y eficientemente, pues estamos al borde de un estallido social, que puede detonarse en cualquier momento».

A criterio de la agrupación, como consecuencia de tal situación los problemas de inseguridad alimentaria, desnutrición, aceleración de la pobreza y pobreza extrema, la crisis en el sistema de salud, el déficit habitacional, el desempleo, los bajos salarios, las migraciones, la expansión del VHI/SIDA, entre otros, se hacen más crí­ticos.

Amenaza real

De acuerdo con los religiosos, la preocupación por esta máxima expresión de violencia colectiva se debe al clima generalizado de inseguridad que vive el paí­s.

«Podemos tener lo que algunos especialistas llaman una guerrilla sui géneris nueva, un completo estado de rebelión caótica si no cumplimos cada institución y grupos con la parte de tarea que nos corresponde», advirtió el reverendo Héctor Castañeda.

Los religiosos aseguraron que esta percepción no es producto de la visión «apocalí­ptica de pastores y curas», sino que la misma se evidencia a diario en las comunidades con cada hecho de violencia.

Poca voluntad

Rodolfo Valenzuela, obispo de las Verapaces, adujo que los hechos recientes de los cuales el paí­s ha sido testigo han puesto en evidencia la perversión de nuestro sistema polí­tico. «Estos hechos expresan hasta dónde ha llegado la corrupción, la impunidad, la debilidad institucional, la falta de voluntad polí­tica y la mediocridad en el ejercicio del poder público».

Los miembros del Consejo consideran que el crimen organizado, el narcotráfico y la delincuencia «se han convertido en toda una industria del mal, con el agravante de su direccionalidad hacia los jóvenes y niños».

También indicaron que, a raí­z de ello, se está fortaleciendo el clima de temor generalizado en la población, el cual impulsa a comunidades completas a «hacer justicia por su propia mano», como ocurrió en los casos recientes en Sololá y San Pedro Yepocapa, Chimaltenango.

Llaman a la acción

El consejo también hizo un llamado para que la iniciativa privada, la sociedad civil, la Iglesia y el Estado en su conjunto actúen conjuntamente para resolver la situación.

«Exigimos el fortalecimiento de la Policí­a, el saneamiento de sus vicios para que actúe correctamente en el resguardo de la seguridad ciudadana, pues no es correcto fortalecer el ejército con más tropas y presupuesto mientras que la PNC enfrenta precariedad, corrupción y comportamiento criminales», señalaron.

Finalmente, urgieron la voluntad polí­tica para enfrentar al crimen organizado y los poderes fácticos, para lo cual consideran fundamental el apoyo de la CICIG y la actuación del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.