Renuncia por peculado


El comandante en jefe del Ejército argentino, Roberto Bendini, pidió su relevo y pase a retiro, luego de ser encausado por malversación de fondos públicos, informó ayer el jefe de Gabinete, Sergio Massa.


«Bendini pidió su relevo como comandante en jefe y su pase a retiro en una presentación formal y por escrito dirigida a la presidenta Cristina Kirchner», reveló Massa en una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno.

El militar -muy cercano a la presidenta Cristina Kirchner, y a su esposo y antecesor, Néstor Kirchner (2003/2007)- habí­a asumido en marzo de 2003.

Según el funcionario, Bendini no explicó los motivos de su renuncia. En los próximos dí­as y en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, la mandataria tomará una decisión al respecto, agregó.

Mientras tanto, el jefe castrense continúa en su cargo, aclaró Massa.

El reclamo de Bendini se conoció poco después de que la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia (1.800 km al sur) decidiera encausarlo, sin prisión preventiva, por haber manejado por fuera de la contabilidad oficial fondos públicos, indicó una fuente judicial.

La justicia investiga la contabilidad de la Brigada Mecanizada XI, que Bendini comandó hasta mayo de 2003, antes de asumir como máxima autoridad de la fuerza militar.

El fallo de los camaristas Javier Marí­a Leal de Ibarra, Hebe Corchuelo de Huberman y Aldo Suárez considera al jefe del Ejército responsable de peculado, un delito que contempla una pena de entre dos y ocho años de cárcel.

El tribunal revocó de esta manera una resolución del juez federal de Rí­o Gallegos, Gerardo Caamaño, en la que se habí­a dictado la falta de mérito del jefe del Ejército, en mayo del año pasado.

La causa llegó a la Cámara por la apelación que hicieron el fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, y el fiscal federal de Rí­o Gallegos, Miguel Angel Segovia.

Ambos acusan a Bendini de haber abierto, en abril de 2002, una cuenta bancaria no oficial en la que depositó recursos extrapresupuestarios, por alrededor de medio millón de pesos, y que manejó en forma discrecional.