Como consecuencia del editorial publicado ayer con relación al penoso silencio que institucionalmente Guatemala ha tenido frente a la desastrosa situación que vive el pueblo cubano luego del devastador huracán Ike, recibí algunos comentarios que vale la pena compartir. El primero fue para indicarme que un grupo de ciudadanos guatemaltecos decidió abrir una cuenta en el Bantrab, como ahora se llama al Banco de los Trabajadores, y bajo el nombre HURACíN, SOLIDARIDAD CON CUBA, habilitó la cuenta número 142 – 004277 – 1 para que cualquier persona que desee ayudar pueda hacerlo con la cantidad que desee.
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Pero también se comunicó conmigo el Primer Secretario de la Embajada de Cuba, periodista Rolando Barroso, para contarme la difícil situación que viven sus compatriotas en estos momentos y la enorme necesidad que tienen luego del daño que destruyó totalmente miles de viviendas y prácticamente toda la producción agrícola de la isla. Emocionado, Barroso me dijo que sentían profundo agradecimiento ante la solidaridad mundial y como caso extraordinario me contó que República Dominicana, que no sólo sufrió los embates de ese mismo ciclón sino que además de los otros dos que le precedieron, envió casi de inmediato un aporte de dieciocho millones de dólares para contribuir con los costos de la muy cara reconstrucción que debe encarar el pueblo cubano.
Satisfecho, el funcionario diplomático me contó que a pesar de los problemas que enfrenta su país, están suscritos ya algunos programas de cooperación con Guatemala que dependen únicamente de las decisiones de nuestro gobierno para que se puedan implementar. Uno de ellos fue la asesoría brindada por técnicos cubanos al Ministerio de Energía y Minas de Guatemala, para impulsar el programa de sustitución de bombillas en todo el país, a efecto de que podamos hacer lo que ya han hecho países del Caribe donde se han cambiado todos los focos por las nuevas bombillas economizadoras de energía con resultados extraordinarios no sólo para la economía general de esos pueblos, sino para beneficio directo de los consumidores que han visto la reducción en las facturas eléctricas.
El otro programa recién suscrito tiene que ver con la alfabetización y las ministras de Educación de Guatemala y de Cuba firmaron el convenio para impulsar un programa masivo a fin de combatir el flagelo del analfabetismo que tanto daño nos hace. Para el efecto están a la espera de las instrucciones de las autoridades guatemaltecas para empezar cuanto antes con el envío de los materiales y de los técnicos que se encargarán de la capacitación de los operadores locales, con lo cual se elimina toda suspicacia de que atrás del programa pudiera haber algún plan ideologizador.
Oír a un diplomático cubano hablar con tanto entusiasmo de lo que están haciendo en planes de cooperación con nuestro país no deja de causar pena y vergí¼enza cuando uno se da cuenta que no hay en absoluto gesto alguno de nuestras autoridades para manifestar, aunque sea simbólicamente, la solidaridad con un pueblo que ha sufrido las propias y las ajenas durante muchos años, pero que ahora está en condición verdaderamente crítica. Y como guatemalteco siento que es obligado que nuestras autoridades, evidentemente demasiado enfocadas en sus propias telarañas, se tomen un momento para pensar cómo pueden tener un gesto, una actitud, que sea signo de gratitud.