Demócratas y republicanos, en una pareja carrera por la Casa Blanca, intentan a toda costa captar el voto hispano y multiplican los anuncios publicitarios en español a igual ritmo que las acusaciones mutuas de mentirle a esta minoría clave en el escenario electoral.
A pesar de que según los expertos, los votantes hispanos, personas de origen latinoamericano pero con ciudadanía estadounidense que pueden votar, están más preocupados por temas del día a día como la situación económica y el empleo, las dos campañas han apuntado sus baterías al tema inmigración, sensible para la comunidad latina.
La campaña del demócrata Barack Obama presentó esta semana su último anuncio en español que se difunde en los estados de Nuevo México, Nevada y Colorado, tres distritos clave en los que los hispanos podrían inclinar la balanza en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre.
El corto televisivo, que empieza con Obama hablando en castellano y dando su aprobación al mensaje publicitario, acusa al candidato republicano John McCain de tener «Dos caras» en relación a una reforma migratoria: «Una dice mentiras para conseguir nuestro voto (el de los hispanos), y la otra peor todavía, sigue las políticas fracasadas de George (W.) Bush».
Son «más de los mismos engaños republicanos» termina diciendo el mensaje.
Los demócratas acusan al republicano McCain, senador por el estado fronterizo de Arizona (sur) y quien apoyó dos fracasados proyectos de reforma migratoria en el Congreso en 2006 y 2007, de tener «un mensaje sobre inmigración para los latinos y otro para la base derechista del Partido Republicano».
«McCain complace a su base antiinmigrante derechista, a la vez que le dice a los latinos en español que él sigue siendo el campeón (defensor) de los inmigrantes», señaló Federico Peña, quien copreside la campaña demócrata.
La campaña de McCain respondió al último mensaje publicitario demócrata a través del congresista de origen cubano Lincoln Díaz Balart.
«Es ofensivo y deshonesto que Barack Obama mienta acerca de la trayectoria de John McCain sobre inmigración y sus años de respaldo a la comunidad hispana, cuando fue el propio Barack Obama quien votó a favor de enmiendas (…) que acabaron con la posibilidad de una reforma de la inmigración», indicó el legislador en un comunicado transmitido por la campaña republicana.
En 2006 y 2007 la reforma migratoria que hubiera permitido la legalización de unos 12 millones de ilegales que se estima residen en el país, fracasó en el Congreso por la oposición del ala más dura del Partido Republicano de McCain.
En 2007 McCain tuvo un papel menos visible en la defensa de la iniciativa que en 2006, pero la apoyó al igual que su rival Barack Obama. Ambos se dicen aún partidarios de un cambio en las leyes de inmigración.
Desde entonces, en medio de un esquema de redadas a sitios de trabajo que llevaron al arresto de miles de inmigrantes sin papeles en Estados Unidos desde diciembre de 2006 a manos de las autoridades federales, la comunidad hispana ha ido volcando su apoyo a los demócratas y ha hecho perder pie en esta minoría a los republicanos.
En el 2004, cuando fue reelecto George W. Bush, 44% de los electores hispanos votaron del lado republicano. Pero la cifra actual muestra una proporción totalmente diferente, de dos votos por uno a favor de Obama entre los votantes latinos.
Con nueve millones de votantes potenciales y repartidos de forma que su apoyo se vuelve esencial en algunos distritos del país, los hispanos son cortejados por ambas campañas.
McCain lo tiene más difícil, toda vez que la base conservadora de su partido es favorable a políticas duras en un tema de especial sensibilidad para esta minoría de votantes, muchos de los cuales tienen familiares o amigos que esperan una reforma.