Campesinos de la localidad de Filadelfia, en el norteño departamento boliviano de Pando, ofrecieron al Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, desgarradores testimonios sobre el choque del pasado jueves en la región, que dejó un saldo de al menos 16 personas muertas.
«Nunca pensé que un día vería lo que ví el jueves. Hombres desarmados siendo abatidos como animalitos, vi mujeres cayendo heridas con sus niños en brazos», dijo la campesina Zeneide González ayer, poco después de narrar lo ocurrido a Albarracín.
La localidad de Filadelfia es donde se han reunido los campesinos sobrevivientes de la matanza del pasado jueves. Según los vecinos, el número de víctimas puede llegar a más de 30 entre muertos y heridos, además de un número aún no determinado de desaparecidos.
«Después del tiroteo, yo y mi marido caminamos dos días enteros por el monte, con miedo de que los pistoleros nos encuentren. Recién el sábado llegamos a Filadelfia, donde reencontré a mi hija de 6 años, que había quedado escondida con unos amigos en una hacienda», dijo González.
Desde la matanza, la localidad de Filadelfia es custodiada por tropas militares, que montaron retenes en las rutas de acceso para garantizar la seguridad de los campesinos.
Uno de esos agricultores, Jorge Borobobo, mostraba tres heridas de bala, una de ellas con orificio de entrada y salida en el antebrazo izquierdo. Según narró, sobrevivió escondido en el monte antes de buscar ayuda en Filadelfia.
«Además de los muertos y los heridos, está faltando mucha gente. Aún no sabemos cuántos aún están escondidos en el monte, no sabemos cuántos murieron ahogados al tratar de huir de los tiros por el río Tahuamanu. Recién ahora están completándose las listas», dijo Borobobo.
Willy Huanca, en tanto, dijo que «hay personas que afirman haber visto camionetas llevándose cuerpos de campesinos abatidos por los tiros. Eso es muy grave y le hemos dicho al Defensor del Pueblo que esas denuncias tienen que ser investigadas».
Huanca lamentó que el último domingo, cuando comenzaban a retornar a Filadelfia campesinos que estaban escondidos en el monte, desconocidos incendiaron el edificio de madera de la alcaldía local.
De la sede de la alcaldía quedaron apenas unas pocas vigas de madera carbonizada, y el generador de energía eléctrica destruido.
En un costado de los restos carbonizados era posible identificar apenas un montón de papas y cebollas quemadas. «Además de toda la documentación del municipio de Filadelfia, se quemó la merienda infantil que habíamos recibido y estaba guardada aquí, junto con bolsas de harina», dijo Huanca.
El alcalde de Filadelfia, Antonio Aguilera, recibió a Albarracín y le pidió, entre otras cosas, que se extienda la presencia de las tropas en la localidad, ya que los vecinos están visiblemente temerosos de nuevos ataques de pistoleros armados.
Albarracín dijo a los vecinos de Filadelfia que «las instituciones ahora tendrán que hacer su papel» en la investigación de lo ocurrido y en la distribución de responsabilidades.
«Era importante venir aquí, a Filadelfia, y escuchar el testimonio de estas personas, que me cuenten lo que han visto, que narren lo que ha pasado desde su propia óptica, y hasta, si se puede decir, desde su propia desgracia», dijo Albarracín a la prensa al finalizar la visita.