Raúl Castro da tierras en usufructo para producir alimentos


El gobierno de Raúl Castro comenzará el miércoles a entregar tierras ociosas en usufructo, con la urgencia de producir en Cuba alimentos tras la devastación provocada por los huracanes Ike y Gustav, y reducir la enorme dependencia de las importaciones.


El Ministerio de Agricultura informó el lunes que a partir del miércoles recibirá solicitudes de tierras, lo que pone en vigor la medida adoptada por Raúl en julio como parte de los cambios que impulsa desde que asumió la presidencia en febrero.

«Recuperar la capacidad de producción de alimentos para nuestro pueblo en el más breve plazo posible, y sacarle a la tierra un mejor provecho, es una necesidad estratégica y un modo concreto de enfrentar la crisis alimentaria» mundial, subrayó una nota del Ministerio.

La producción de alimentos es «razón adicional y urgente para contribuir a la recuperación de las afectaciones provocadas por los devastadores huracanes», añadió.

Las tierras se entregarán a particulares por plazos de diez años postergables, en un máximo de 13,42 hectáreas (ha), y para el caso de quienes ya posean en propiedad o usufructo no podrán exceder las 40,26 ha.

También autoriza a explotar tierras ociosas -en cantidad no especificada- a granjas estatales, cooperativas y entidades no agropecuarias, por un término de 25 años renovable.

El Estado controla más del 90% de la economí­a en Cuba y la medida no cambia la propiedad, pero sí­ la tenencia de la tierra, y regirí­a para 1,2 millones de ha ociosas de las 6,6 millones de ha de la superficie agrí­cola total del paí­s.

La medida establece que los productores deberán pagar un impuesto -cuyo monto no fue precisado- por el usufructo, no podrán vender ni ceder la tierras, y señala como «objetivo primordial elevar la producción de alimentos y reducir su importación».

Tras tomar formalmente el mando ante la renuncia de su hermano Fidel Castro por enfermedad, Raúl declaró la producción agrí­cola de «máxima seguridad», y emprendió una reforma del sector, en un paí­s con el 50% de áreas cultivables subutilizadas y que importa el 80% de sus alimentos.

Según cálculos previos, Cuba destinará este año 2.500 millones de dólares a comprar alimentos, 1.100 millones más que en 2007; pero hace pocos dí­as Gustav e Ike arrasaron enormes extensiones de cultivo, por lo que se prevé que las necesidades serán mucho mayores.

«Hay que hacer un balance de toda la comida que nos queda para los próximos meses y saber cómo distribuimos lo que tenemos», advirtió el viceministro de Agricultura, Alcides López, quien estimó en cientos de miles las toneladas de alimentos dañadas.

Cuba reconoció que carece de recursos para encarar la catástrofe de los dos ciclones, que, además de dejar siete muertos y 320.000 casas afectadas, causaron serios destrozos en la infraestructura energética, agrí­cola y pecuaria.

El paí­s quedó «vulnerable a la inseguridad alimentaria a escala nacional por los próximos seis meses» y «las reservas estratégicas cubanas estarán agotadas pronto», según la ONG Agro Acción Alemana, con proyectos agrí­colas en Cuba.

«Hay una sola estrategia para la agricultura: recuperar los alimentos aptos para el consumo, sembrar cultivos de ciclo corto, priorizar» los cultivos orgánicos y huertos urbanos, dijo el presidente de la Asociación Nacional de Agricultores, Orlando Lugo, según el cual hay «miles de campesinos solicitando tierras ociosas».

La población está preocupada por una eventual escasez y aumento de precios en los productos agrí­colas. Los huracanes destruyeron cultivos básicos en la dieta de los cubanos como los tubérculos y el plátano, las frutas y la cosecha de café.