Afganistán vuelve a primera lí­nea en la «guerra contra el terrorismo»


Un soldado estadounidense escucha las órdenes dictaminadas durante una ceremonia en el Campo Phoenix de Kabul, en recuerdo de las ví­ctimas de los ataques contra las Torres Gemelas en Nueva York, hace siete años, que motivó el enví­o de tropas a Afganistán.

Afganistán sigue siendo noticia con relación al terrorismo con una insurgencia talibán más fuerte y la amenaza de que el conflicto se extienda a las regiones tribales del vecino Pakistán.


Menos de dos meses después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos y sus aliados ocupaban este paí­s de 32 millones de habitantes para derrocar al régimen talibán y liquidar las bases de apoyo a la red Al Qaeda de Osama bin Laden.

Hoy en dí­a, Bin Laden sigue libre y los talibanes se reorganizan, sobre todo en el sur del paí­s y en las zonas tribales de Pakistán a lo largo de la frontera, mientras el Gobierno afgano tiene dificultades para asentar su autoridad.

Todo ello a pesar de la presencia de cerca de 70 mil soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) al mando de la OTAN y de la coalición internacional «Operation Enduring Freedom» dirigida por Estados Unidos.

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, considera que Estados Unidos perdió de vista su objetivo prioritario al invadir Irak.

«Uno de nuestros mayores errores estratégicos después del 11 de septiembre fue no concluir nuestro trabajo en Afganistán», afirmó recientemente.

«No podemos ganar una guerra contra los terroristas si nos equivocamos de campo de batalla», agregó Obama, que como su rival republicano John McCain, quiere reforzar las tropas en territorio afgano.

La escalada de la violencia en Afganistán y la relativa mejorí­a de la situación en Irak abren el camino para un redespliegue militar norteamericano, que debe mandar 4.500 soldados más hacia final de 2008.

Este año fue el más cruento para las tropas estadounidenses con 112 muertos en acción.

Un general norteamericano en Afganistán, Jeffrey Schloesser, pidió el enví­o de refuerzos por considerar que los talibanes preparan «ataques espectaculares» y van a intentar «menoscabar la determinación internacional minando las fuerzas de nuestros aliados».

El almirante Michael Mullen, jefe del estado mayor conjunto norteamericano, también advirtió del fortalecimiento de los talibanes, que realizan ataques «cada vez más sofisticados».

«Lo vimos en agosto cerca de Kabul, donde fueron atacadas tropas francesas, y lo vimos el mes pasado en el valle de Wanat, donde perdimos a nueve hombres», declaró a la prensa.

Diez comandos francesas murieron en una emboscada a fines de agosto.

«No estoy convencido de que estemos ganando en Afganistán. Estoy convencido de que podemos», dijo Mullen en una audiencia ante el comité de servicios militares de la Cámara de Representantes.

Estados Unidos, que hasta ahora se limitaba a lanzar misiles contra supuestas bases de Al Qaida del lado paquistaní­ de la frontera, provocando numerosas ví­ctimas civiles, comenzó la semana pasada a realizar incursiones terrestres sin previa autorización de Islamabad, lo que ha sido denunciado por el gobierno paquistaní­.

Las numerosas muertes de civiles en los ataques de las fuerzas internacionales preocupa a los gobiernos de Afganistán y Pakistán, porque aumenta el rechazo de las poblaciones locales a la intervención extranjera.

La ONG Human Rights Watch (HRW) afirmó en un informe el lunes que el número de civiles afganos muertos en ataques aéreos triplicó entre 2006 y 2007, pasando de 116 a 321. De estos, cerca de 200 murieron en ataques de las tropas internacionales en los primeros siete meses de este año, afirmó.

El jueves Karzai agradeció a la comunidad internacional por su ayuda en la lucha contra el terrorismo, pero lamentó la cantidad de ví­ctimas civiles, afirmando que no se trata de reducir su cantidad sino de acabar con ese problema.

«Las ví­ctimas civiles son uno de los principales temas de preocupación para el gobierno afgano», agregó insistió.

«Uno de nuestros mayores errores estratégicos después del 11 de septiembre fue no concluir nuestro trabajo en Afganistán».

Barack Obama

candidato presidencial de Estados Unidos