El Banco Central Europeo (BCE) mantendría sin cambios sus tasas mañana y esperaría hasta que baje la presión inflacionaria el año próximo para flexibilizar las condiciones de crédito en la Eurozona, estiman analistas.
La principal tasa directriz de la zona euro permanecerá en 4,25%, su nivel desde julio, estiman todos los economistas consultados por la agencia de prensa Dow Jones Newswires.
«Mañana, el BCE sin duda refutará las esperanzas de los mercados de una baja de las tasas en un futuro cercano», subrayó Holger Schmieding, economista jefe para Europa del Bank of America.
Pese a un leve retroceso, la inflación en la Eurozona sigue siendo elevada: 3,8% interanual en agosto, según una estimación inicial, el doble del objetivo del BCE.
Petróleo y alimentación impulsaron el alza de los precios. Para restablecer el poder de compra de los hogares, los sindicatos colocan muy elevada la barrera de sus reivindicaciones salariales, por ejemplo en Alemania, y el peligro de una disparada sin control de los precios se intensifica para el BCE.
Estas tensiones sobre los precios impiden al BCE recortar sus tasas para ayudar a estimular la economía.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revisó ayer fuertemente a la baja sus previsiones de crecimiento para 2008, a 1,3% contra 1,7%, y consideró que la Eurozona está más cerca de la recesión que Estados Unidos.
El empeoramiento de la coyuntura contribuiría no obstante a «conducir a la inflación hacia zonas más confortables» al disminuir el consumo, estimó la OCDE. Los guardianes del euro podrían considerar entonces aflojar los grifos del crédito.
Mañana, el presidente del BCE, el francés Jean-Claude Trichet, podría mostrarse firme, pero aceptar que la economía entra en una fase de debilidad.
En esta ocasión podría anunciar una revisión de las previsiones de crecimiento del BCE para 2008 y 2009, probablemente de 0,4% cada una, estimó Alexander Krí¼ger, analista del Bankhaus Lampe.
Los pronósticos de inflación quedarían sin cambios. Hace tres meses, el BCE anticipó una inflación de 3,4% este año y de 2,4% en 2009.
«La probabilidad de una baja de las tasas en los próximos meses, igualmente por razones de credibilidad, es cercana a cero», estimó Krí¼ger.
Habrá que esperar hasta 2009. Una mayoría de los cerca de 40 economistas consultados por Dow Jones Newswires cree que el statu quo proseguirá hasta el fin del primer trimestre del 2009. No obstante, una cifra mayor de economistas apuesta por un recorte de las tasas directrices a fines de junio.
Hasta entonces, las presiones políticas podrían intensificarse a medida que los países de la Eurozona entren en crisis.
Francia ya reactivó sus críticas al BCE. El lunes, la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, llamó nuevamente a un diálogo más profundo de los países con el BCE, una reivindicación que éste considera como un ataque a su independencia.