Temor de rápido deshielo


Los cientí­ficos temen que la perspectiva de un rápido deshielo de Groenlandia pueda hacerse realidad en un futuro, conllevando una subida del nivel de océanos y mares que sumergirí­an gran parte de las regiones costeras del planeta.


En un estudio publicado ayer en el sitio de la revista Nature Geoscience, un equipo estadounidense ha puesto de manifiesto cómo en la era glacial, el gran banco de hielo de las Laurentides (actualmente una región de Canadá) que por aquel entonces recubrí­a la mayor parte del continente norteamericano se fundió mucho más rápidamente de lo imaginado, volcando miles de toneladas de agua en los océanos.

Este descubrimiento levanta así­ grandes interrogantes sobre el futuro de Groenlandia, ya que el deshielo de las Laurentides fue provocado por una elevación de la temperatura que podrí­a volver a producirse de aquí­ al final del siglo, según los investigadores.

«Siempre se pensó que el deshielo de los glaciares fue un proceso muy lento. Pero las nuevas pruebas procedentes del pasado, cotejadas con los modelos climáticos, nos muestran que fue todo menos lento», subrayó la climatóloga Allegra LeGrande, de la Columbia University de Nueva York. Según LeGrande, «en el pasado, los bancos de hielo se mostraron muy reactivos a los cambios climáticos, dando a entender que podrí­a suceder lo mismo en el futuro».

En su cuarto informe publicado en 2007, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima (GIEC) de la ONU renunció a cifrar el posible aumento del nivel de los océanos en el siglo XXI vistas las dudas sobre la evolución de Groenlandia y la Antártida, las dos principales reservas glaciares del planeta. Según las estimaciones, el deshielo total de Groenlandia provocarí­a una elevación de las aguas marí­timas de siete metros.

En su exploración del pasado, Anders Carlson, de la universidad de Wisconsin (EEUU), excavó con su equipo los sedimentos dejados por los bancos de hielo de las Laurentides.

Cuando esos bancos de hielo estaban en su apogeo, hace unos 20.000 años, tení­an tres kilómetros de espesor y se extendí­an desde el sur de Nueva York hasta el actual estado de Ohio (norte). Pero una oleada de calor, causada al parecer por una ligera desviación del eje de rotación de la Tierra, dejó el planeta más expuesto a los rayos solares.

El equipo de Carlson buscó indicadores radiactivos dejados por los desechos orgánicos en los sedimentos para establecer el ritmo del deshielo y luego comparar esos datos con los niveles históricos de los océanos, según se desprenden de los corales. Según esos datos, los bancos de hielo se fundieron en dos fases muy rápidas. La primera, hace 9.000 años, provocó un aumento del nivel de los océanos de unos siete metros, a razón de 1,3 centí­metros por año. Y la segunda, hace unos 7.500 años, conllevó una elevación de las aguas de cinco metros (0,4 centí­metros por año).

Comparativamente, el nivel de los mares aumenta actualmente 3,3 milí­metros cada año.

Pese a la experiencia de las Laurentides, los cientí­ficos subrayan que Groenlandia es una isla bañada por aguas frí­as y que su geologí­a no es la de América del Norte. Por consiguiente, lo sucedido hace miles de años no tendrí­a que reproducirse en los mismos términos.

Pero por otra parte subrayan que las proyecciones del GIEC para finales de siglo coinciden con los datos conocidos que provocaron la desaparición de la banquisa de las Laurentides. Por eso, los especialistas en ciencias de la Tierra Mark Siddall y Michael Kaplan señalan que el nuevo estudio «deja pensar que no se puede descartar un deshielo de Groenlandia del orden de un metro por siglo».