«Si se lo creyeron a las Sagradas Escrituras, no veo por qué no han de creérmelo a mí.»
Fernanda del Carpio, a una monja, tratando de justificar una mentira.
No somos tontos, no nos traten de engañar. Lo digo con la misma voz con que lo dijo otra compañera en este mismo espacio de opinión respecto al mismo tema: la dudosa elección de las personas que integrarán las distintas secretarías de la Asociación de Estudiantes Universitarios de la Usac para los próximos dos años.
rmarroquin@lahora.com.gt
La AEU, al igual que la Autonomía Universitaria y el cogobierno en las diversas unidades académicas, es el resultado de una lucha por el fortalecimiento de la Educación Superior y de la Universidad Pública. La fortalece porque se constituyen como espacios que, bien aprovechados, permiten que las necesidades, opiniones y críticas del cuerpo estudiantil tengan peso en las decisiones académicas y administrativas de las autoridades universitarias.
Pero esta vez, como hace dos años, únicamente una planilla tuvo oportunidad de participar en las elecciones, integrada por personas que forman parte de la actual secretaría o que son afines a la misma.
Debimos ser informados para participar en el evento electoral pero a la mayoría no nos llegó la noticia. Dicen que colocaron varios afiches con la información en lugares estratégicos. ¡Quién sabe! Parece que para ellos, únicamente los edificios de Rectoría, Bienestar Estudiantil, Biblioteca Central y AEU son suficientes para que los miles de estudiantes de la Usac nos enteremos de un evento tan importante.
Ellos querían un solo ganador y para asegurarse la victoria decidieron mantener silencio, situación que continúa cuatro días después de haberse realizado el evento electoral. Ayer, para obtener más datos que sustentarán las palabras de este artículo, visité las instalaciones de la AEU, pero la persona que me atendió tenía poca información sobre el proceso y me aseguró que todavía no habían publicado los datos oficiales, pero consideraban que entre diez mil y once mil estudiantes habían participado como electores. Parece una cantidad exagerada tomando en cuenta que en las bolsas de las mesas electorales -colocadas en cada edificio de manera muy discreta, por cierto-, se miraban unas cuantas papeletas.
Lo cierto del asunto es que los integrantes de «Amigos», como era el nombre de la única planilla, no ganó las elecciones de la AEU; estas personas tomaron el resultado, que no podía ser más que favorable para ellos mismos, de la bandeja de plata que se prepararon.
Lástima. No podemos reconocerlos como nuestros representantes estudiantiles en la Asociación de Estudiantes Universitarios «Oliverio Castañeda de León», institución que respetamos y valoramos para el mejoramiento de nuestra casa de estudios. No puede haber otra opción que su recuperación.