Las mujeres están expuestas a todo tipo de vejámenes en los autobuses, pese a ello no existen políticas concretas que puedan protegerlas de dichos abusos.
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Según Sandra Morán, del Sector de Mujeres, es notoria la falta de respeto a la dignidad de las mujeres en el transporte público, donde constantemente las jovencitas son acosadas y las mujeres indígenas y de la tercera edad son discriminadas.
A decir de Morán, estos señalamientos en contra de dicho sector de la población son reiterados en constantes ocasiones, es por ello que las organizaciones de mujeres insisten en que la problemática sea resuelta lo más pronto posible.
Por su parte, Luis Gómez, de la Asociación de Transportistas, indicó que la falta de respeto a las mujeres en los buses, algunas veces es cometida por los denominados «brochas»; sin embargo, destacó que ellos como empresarios no son quienes contratan a estos jóvenes.
Gómez dijo que la asociación trabaja en un proyecto integral para evitar que las mujeres y el usuario en general sean blanco de abusos. Este consiste en colocar cámaras de video con identificación satelital en la ciudad.
«Este proyecto lo estamos trabajando con la municipalidad de Guatemala y con la Comisión Presidencial para que, primero Dios, en Guatemala, aparte de tener un servicio digno, podamos también tener un servicio digno específicamente para las mujeres», indicó.
A principios de este año, en la ciudad de México se implementó el Programa Atenea, que consiste en buses del transporte público «exclusivos para mujeres», con el propósito de proteger a las féminas de roces, manoseos y otros abusos por parte de algunos hombres
De acuerdo con las encuestas realizadas en ese país, dicho sector de la población señala que aunque este medio de transporte va igual de lleno que los otros vehículos, se percibe más relajado que antes.
Las mexicanas dijeron que no importa esperar más tiempo para abordar este bus, porque cuando utilizaban el transporte mixto, los hombres no les cedían el lugar y eran acosadas e irrespetadas constantemente.
El año pasado, también Chile realizó un sistema de transporte parecido. En el conocido Transantiago, las mujeres fueron objeto de manoseos y acosos, y para evitar esto, la presidenta Michelle Bachellet lanzó la idea de diferenciar los vagones que transportarían a hombres y a mujeres; pese a ello, la idea no prosperó, pero por lo menos hubo arrestos para algunos hombres; asimismo, la mandataria les hizo un fuerte llamado de atención.
De acuerdo con Gómez, la sociedad todavía no está preparada para este tipo de cosas, porque primero se debe prestar un servicio digno para todos los usuarios, sin especificar si es hombre o mujer. A través de esto se lograrán grandes cambios, posteriormente se puede pensar en un sistema dedicado a las mujeres, dijo.
La representante del Sector de Mujeres señala que la implementación de este tipo de vehículos en el país sería muy interesante, pero antes es necesario resolver el problema del transporte público, porque es deficiente, «llega a un nivel insoportable para cualquier persona que lo tiene que aceptar ante la necesidad», manifestó.
Por su parte, las mujeres tendrán que seguir utilizando sus propios mecanismos de defensa para protegerse de cualquier ofensa en su contra.
Entrevistada una mujer que pidió no mencionar su nombre, indicó que ha sido objeto de abusos en el transporte público.
En una ocasión iba a bordo de un bus, cuando un hombre mayor se le acercó para manosearla; aunque varios individuos lo presenciaron, ninguno la ayudó, por el contrario, todos complacieron con risas.
Recuerda que se defendió dándole varios golpes al sujeto, quien inmediatamente se bajó del vehículo.
Este es uno de los tantos relatos de mujeres víctimas de acoso. Aunque un buen número de féminas destaca la importancia del sistema implementado en México y en Chile, están conscientes que en Guatemala esta idea todavía está muy lejos de volverse realidad.
Según expertos consultados, las mujeres guatemaltecas son víctimas de estos y otros abusos por su condición de féminas, ya que esta sociedad todavía no supera el machismo en el que ha estado sumergida desde varios años.