La muerte se ha convertido en una rutina para los infantes; poco a poco van perdiendo sensibilidad a esa problemática, aseguran expertos.
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Con un promedio de 16 asesinatos al día, el nivel de violencia al que están expuestos decenas de niños es muy alto.
Julián tiene 6 años y ha visto tantos crímenes que ya perdió la cuenta. En el sector donde vive, uno que muchos llaman «marginal», muy constantemente se cometen asesinatos; y su curiosidad de niño lo hace buscar «el mejor lugar para ver al muerto», como suele decir.
El niño cuenta que, al igual sus amigos de la zona; se sorprendió la primera vez que vio al Ministerio Público levantar un cadáver. Sus padres no le prohibieron quedarse a la escena, y aunque en algún momento sintió algo que le bajaba de la garganta hasta el estómago, y que no pudo explicar, terminó acostumbrándose a ese tipo de imágenes.
«Al principio me daba nausea la sangre pero ya me acostumbré», cuenta el pequeño Julián, que es sólo uno de los cientos de infantes que están expuestos diariamente a las escenas de violencia que se proyectan en el país ante la crisis de inseguridad en la que se encuentra.
Desde el hogar
Irina Urbina, Trabajadora Social, experta en niños, considera que los niños o niñas no asimilan o toman en cuenta ese tipo de hechos antes de los 6 años; de 3 a 5 años son más sensibles a la violencia intrafamiliar, considera la entrevistada.
Para Urbina, de 6 años en adelante, la percepción de lo que está sucediendo es mayor; «tanto así que ya lo comentan y hasta exageran la realidad», refiere.
La entrevistada comenta que una niña de 3 años que tiene a su cargo, iba de la mano de su progenitora cuando escuchó un solo disparo que segó la vida de su madre. La niña vio todo y fue sometida a tratamiento psicológico. «Sin embargo, ella no puede oír un globo explotar porque tiene secuelas y constantemente siente temor», explicó Urbina.
Lo preocupante para la experta es que la violencia intrafamiliar, a la que son tan sensibles los y las niñas, provoca que estos la reproduzcan tal como lo viven en la casa. Los niños son más propensos que las niñas a este tipo de hechos, indicó.
El 5% de los niños que viven entre padres conflictivos tienden a ser violentos, pero un 10% más reprime ese sentimiento, manifiesta Urbina.
Efectos
Nidia Aguilar, Defensora de la Niñez de la Procuraduría de Derechos Humanos, considera que esa constante exposición a la violencia, hace que esta se vaya viendo poco a poco con normalidad.
«Las autoridades deben funcionar, es como invitar a ver una película de adultos a un niño, y psicológicamente les afecta; le estamos alterando y ven todos esos actos atroces con normalidad», indicó Aguilar.
Los efectos que causan a quienes son los adultos de mañana son que ellos no tengan consideración con los demás seres humanos, que se unan a grupos violentos, que su sistema emocional se altere, que crezcan con la idea que la vida no vale nada, entre otros, mencionó Aguilar.
La Procuradora de la niñez hizo un llamado a los adultos: «Sepan que el niño lo que está viendo es el ejemplo de los adultos», dijo, y añadió: «Que es necesario que el Estado impulse campañas de prevención a nivel popular y desde las escuelas «deberían haber sicólogos para que les den seguimiento a los niños que ven ese tipo de hechos, pero no hay ni para los familiares de las víctimas. Los niños tienen que entender que lo natural no es que maten a la gente», declaró.
Responsabilidad
Leonel Dubón, director de programas Casa Alianza, consideró que en el país «no existe una cultura de protección al niño o niña en ese sentido».
La desensibilización, la muerte como parte de una rutina diaria y la costumbre a ese tipo de escenas fuertes generan traumas fuertes que se reproducen en la adolescencia y en la juventud.
Dubón opinó que la familia incurre, en cierto grado, de irresponsabilidad en cuanto al niño, después de ellos las autoridades, porque toman muy pocas medidas para resguardar al niño de esa escena.
El entrevistado citó la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia, donde se refiere al desarrollo integral de los infantes el cual, «puede ser truncado con traumas y otros problemas posteriores debido a ese tipo de escenas», declaró y citó como ejemplo que la situación de violencia que enfrenta el país se debe, en gran parte, a las constantes violaciones a los derechos humanos que vivieron durante el conflicto armado interno, quienes hoy son adultos.
Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia.
Artículo 4, es deber del Estado promover y adoptar las medidas necesarias para proteger a la familia, jurídica y socialmente, así como garantizarle a los padres y tutores, el cumplimiento de sus obligaciones en lo relativo a la vida, libertad, seguridad, paz, integridad personal, salud, alimentación, educación, cultura, deporte, recreación y convivencia familiar y comunitaria de todos los niños, niñas y adolescentes.
Artículo 53, todo niño, niña o adolescente tiene el derecho de no ser objeto de cualquier forma de negligencia, discriminación, marginación, explotación, violencia, crueldad y opresión, punibles por la ley, ya sea por acción u omisión a sus derechos fundamentales.