Enterrará el hacha de guerra


Desde sus partidarios más fieles hasta sus rivales más decididos, todos los delegados hispanos coincidieron ayer en que Hillary Clinton les habí­a ofrecido un «tremendo» discurso, al llamarlos a la unidad y apoyar a Barack Obama, justo antes de la apertura de la convención demócrata en Denver (oeste).

Antonio Rodrí­guez

«El discurso fue tremendo», declaró Mannie Rodrí­guez, un superdelegado de Colorado, que luchó por Clinton durante meses y que está ahora dispuesto a dedicar la misma energí­a a Obama, como lo pidió la senadora en un emotivo discurso ante los delegados hispanos de la convención.

«Ahora que tenemos que hablar con los hispanos, principalmente los mayores, para que se acerquen a Obama», añadió, antes de subrayar la importancia de derrotar al republicano John McCain que «va a ser otro George W. Bush, algo que entienden los latinos».

Cuando apareció en el escenario, unas horas antes del inicio formal de la convención, cientos de delegados se levantaron para aclamarla al grito de «Â¡Hillary! ¡Hillary!» y se ganó una ovación todaví­a más larga y más ruidosa cuando les pidió que trabajaran «con la misma fuerza» para el que fuera su rival.

En apenas doce minutos, la senadora no sólo dejó claro su apoyo a Obama, sino que volvió a demostrar hasta qué punto puede ser un apoyo fundamental para atraer los votos latinos que necesita su ex rival para hacerse con estados como Colorado, Nuevo México, Nevada y Florida para llegar a la Casa Blanca.

«Ella podrí­a ser la persona que decida en parte los votos que falten al senador Obama», afirmó la delegada puertorriqueña Irmgard Rivera, que respaldó a la ex primera dama durante las primarias y que sufragarí­a por Obama el 4 de noviembre si no fuera porque los puertorriqueños de la isla no pueden votar.

Hasta los adversarios de la primera hora se declararon entusiasmados por el significativo llamado a la unidad que Clinton decidió lanzar ante los representantes de una comunidad de la que dos tercios le brindaron su apoyo durante las primarias.

El delegado Juan Andrade luchó desde el principio por Barack Obama en su estado de Nueva York, por el que es senadora Clinton. «Ha sido una guerra difí­cil», admitió, antes de rendir homenaje a la derrotada por sus palabras en Denver.

«El hecho de que esté aquí­ dando su apoyo a Obama y Joe Biden (el candidato a la vicepresidencia) es una señal de que este partido está aquí­ en Denver para buscar la unidad» y derrotar a McCain, que trata de sacar provecho de las divisiones internas entre los demócratas, afirmó.

En su discurso, Clinton utilizó una sola palabra en español para hablar de los «barrios» de California a los que fue a hacer campaña, dejando claro que un candidato a la presidencia de Estados Unidos no debe necesariamente atreverse a hablar en un mal castellano para ganarse el cariño de la comunidad.

Cuando Clinton terminó su discurso, el público habí­a entendido el mensaje y empezó a corear el lema de Obama en español: «Â¡Sí­ se puede!», gritaron juntos, como si trataran de demostrar que el partido habí­a cerrado las heridas de las primarias.