En la ciudad de Guatemala los vecinos siguen viendo la forma inadecuada e inmoral en que la Municipalidad de Guatemala invierte fondos públicos (impuestos, tasas y arbitrios) en la remodelación de obras arquitectónicas pertenecientes a la Iglesia Católica.
La Iglesia Católica es una identidad jurídica de carácter particular, como cualquiera otra; por lo tanto, sus asuntos económicos no deben ser subsidiados ni pagados con el dinero que está destinado para la satisfacción de necesidades de orden municipal en beneficio del municipio de Guatemala.
El patrimonio del Estado ha sido conculcado, robado, empeñado y hasta vendido a la iniciativa privada, aduciendo que el mismo NO ES CAPAZ de administrar los bienes materiales con que cuenta para el desarrollo de la función pública. A los ex gobernantes no les importó ceder, vender, regalar, concesionar los bienes más rentables del país, también dispusieron en forma anómala, ilegal e inmoral de la soberanía del país reconociendo al territorio de Belice como país independiente.
Uno de esos actores fue el actual Alcalde de ciudad Guatemala, señor ílvaro Arzú, quien en su función de canciller firmó y avaló la declaración del señor Jorge Antonio Serrano Elías, ex presidente de Guatemala, reconociendo la independencia de dicho territorio.
Aparte de lo anterior, la «vox pópuli» le señala como uno de los beneficiados en materia económica con la venta de la empresa telefónica nacional Telgua y la privatización de gran parte de los bienes nacionales durante el período en que fungió como Presidente de la República.
El señor í“scar Berger, ex presidente también, utilizando esa misma «discrecionalidad» (¿A cambio de indulgencias?) otorgó a la orden religiosa Dominica, parte del edificio donde funcionó el hospital de la Policía Nacional Civil; dicho inmueble está siendo reconstruido, remodelado y/o acondicionado por la Municipalidad de Guatemala; y el alcalde manifestó que se hace utilizando fondos económicos aportados por los vecinos de ciudad Guatemala.
Algunas autoridades del país, incluyendo al Alcalde de Guatemala, pareciera que pretenden mantener en la mente de los guatemaltecos el recuerdo ingrato del sistema opresor en materia económica, política y social de los conquistadores españoles, manteniendo vivo ese recuerdo por medio de obras arquitectónicas que son remodeladas con dinero del pueblo en vez de invertirlo en desagí¼es, drenajes, mercados y otras tantas necesidades de satisfacción común.
¿Hasta cuándo la Municipalidad de Guatemala va a seguir utilizando el dinero del pueblo, en beneficio de intereses particulares? ¡No es posible que nos obliguen a recordad la oprobiosa conquista española!