El PAN quiere resucitar


El año pasado, Rubén Darí­o Morales (I), entonces secretario general del PAN, hizo un abrupto cambio en la proclamación del candidato presidencial, otorgada a í“scar Rodolfo Castañeda, lo que provocó la molestia de las bases del partido.

En el afán de sacar de la agoní­a que vive el Partido de Avanzada Nacional (PAN), el empresario Juan Guillermo Gutiérrez firmó legalmente como nuevo Secretario General, e inició así­ un nuevo intento para devolverle la vida polí­tica a esa institución en el transcurso de los próximos dos años.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

En áreas rurales y urbanas, el PAN habí­a alcanzado una buena organización de las asambleas municipales, pero este trabajo se derrumbó con las últimas elecciones generales.

Con el objetivo de reparar la deteriorada imagen pública que los dos últimos y accidentados procesos electorales dejaron marcado al PAN, Gutiérrez dice que tratará de rejuvenecerlo para que sea otra vez fuerte dentro del sistema de partidos polí­ticos nacional.

Durante quince horas de concentración, que concluyeron a las 12:00 horas de hoy, la mayor parte de su Comité Ejecutivo junto a Gutiérrez realizaron un programa de consolidación y desarrollo, que contó con el apoyo del programa para el fortalecimiento democrático del sistema polí­tico, impulsado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Con 21 nuevos miembros de 28 en el Comité Ejecutivo, reiteración de que los problemas eternos para la mayorí­a de la población son educación, salud, seguridad y alto costo de la vida, participación a jóvenes y mujeres y la disposición de ser incluyentes, el nuevo PAN quiere descombrar el inicio de nueva brecha de participación.

Fue corrompido

Conchita Mazariegos, fundadora y ex integrante del PAN, mantiene reservas por esta reestructuración polí­tica que se trata de impulsar. Por su experiencia lo visualiza engañoso, ya que asegura que esa institución «pudo haber tenido futuro si a partir del 29 de diciembre de 1999 no lo hubieran corrompido, ya que solo se dedicaron a explotarlo».

Mazariegos no niega ni descalifica que es correcto todo intento por mejorar o buscar el rescate de un grupo polí­tico, principalmente si está al borde de la muerte en la mente de los electores.

Si la nueva dirigencia lleva la firmeza de otorgarle derechos al pueblo y crear una auténtica base de participación a los cuadros, empezaron a transitar por el camino correcto, opina.

Interpreta que la costumbre polí­tica del paí­s se ha dedicado a invertir la pirámide participativa y así­, han alterado la democratización, la inclusión y participación de todos los grupos, quienes siempre han visto alejadas sus oportunidades de desarrollo y fortalecimiento. «Si en el nuevo PAN sólo se dedican a explotar, no funcionará» agregó.

Sombra que se alejó

La mayorí­a de la población recuerda que durante el último evento electoral, el PAN navegó en las aguas más turbulentas, entre la indecisión y constante cambio de maquillaje para esconder el demacrado rostro polí­tico con que viví­a, desfilaron en él figuras que perdieron el equilibrio.

Fue aclamado, bendecido polí­ticamente y designado como presidenciable del PAN Luis Flores Asturias, hombre fuerte en el Gabinete del ex presidente Berger y, en el pasado, vicepresidente en el gobierno de derecha de ílvaro Arzú.

Luego, Francisco Arredondo, sin estabilidad polí­tica en 2007 y la anterior campaña polí­tica de 2003 y quien supuestamente fue burlado por Rubén Darí­o Morales, ex secretario ejecutivo del PAN, quien en la última etapa de la cruzada electoral 2007 designó presidenciable al empresario de la radiodifusión, í“scar Rodolfo Castañeda.

«No está entre nosotros»

El diputado por Alta Verapaz, Carlos Yat Sierra, indicó que Rubén Darí­o Morales sólo es parte de la historia en el PAN, «el 28 de marzo de 2008 renunció a la secretarí­a general, ocho dí­as después dejó de ser parte de la bancada en el Congreso y 16 dí­as más tarde terminó su afiliación con el Partido de Avanzada Nacional».

Actualmente el PAN está representado únicamente por Yat Sierra y Joel Rubén Martí­nez Herrera, representante del distrito de Huehuetenango y cuñado de la parlamentaria Emilene Mazariegos, del partido y bancada única, Unión Democrática (UD).

Otros diputados que, como polí­ticos, nacieron y vivieron en la cuna del PAN, son Manuel Baldizón y Mario Taracena Dí­az-Sol, ahora afiliados a la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), protagonistas de intensas y acaloradas discusiones con su antiguo colega Rubén Darí­o Morales en el Organismo Legislativo.

No hay nada certero que el nuevo arranque del motor del PAN sea garantí­a para iniciar una nueva era polí­tica dentro del sistema de partidos polí­ticos del paí­s, con pensamientos marcados en el siglo pasado, pero situados en el XXI, que exige renovar las ideas y las prácticas para amparar los derechos colectivos, opinan los expertos.

MUERTE


El partido polí­tico más antiguo de Guatemala, la Democracia Cristiana Guatemalteca, fue clausurado ayer después de más de 50 años de vida, debido a que en las elecciones de septiembre pasado no alcanzó el 5% como mí­nimo establecido por las autoridades para mantener la legalidad.

Además de la Democracia Cristiana, la Dirección General del Registro de Ciudadanos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) canceló a los partidos polí­ticos Desarrollo Integral Auténtico (DIA, derecha) y Alianza Nueva Nación (ANN, izquierda).

Esta decisión del alto organismo electoral impedirá a estas formaciones utilizar nombres, sí­mbolos o emblemas ni registrarlos por ninguna organización polí­tica antes de 10 años.

La Democracia Cristiana (DC) llevó al poder al primer presidente civil, después de décadas de gobiernos militares, cuando en 1985 ganó la presidencia el ex gobernante Vinicio Cerezo, quien impulsó la pacificación en Centroamérica, convulsionada por tres guerras civiles en El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

No obstante, la DC postuló como candidato presidencial en 1973 al ex dictador Efraí­n Rí­os Montt (1982-1983) al integrar la coalición Frente Nacional de Oposición. Un fraude electoral impidió entonces que asumiera el poder, a pesar de haber supuestamente ganado las elecciones.

Las tres organizaciones polí­ticas no lograron obtener el 5% de sufragios en las elecciones pasadas, un requisito mí­nimo para que un partido siga vigente en el TSE.