Quiero referirme hoy a la manera en que los Juegos Olímpicos y la política se entremezclan. Para comenzar, he buscado con afán en la lista de medallas, de los tres metales, a ver si aparecía Guatemala, y no la encontré. Tampoco son muchos los países latinoamericanos que llegan a medalla de oro, con excepción de los 6 que han sumado apenas 11. La verdad es que el deporte recibe tan poca atención en nuestro país que solamente por casualidad podríamos tener medallas, con apenas 11 héroes que nos representan. Podríamos cambiar esta historia si, por ejemplo, se atendiera adecuadamente a nuestra juventud: en vez de maras tendríamos deportistas y artistas.
La política está metida en los Juegos Olímpicos desde antes que empezaran. Se criticó a más no poder la contaminación de China; curiosamente, es la Olimpiada en la que más récords olímpicos se han roto, incluyendo la fantástica demostración jamaiquina en los 100 m y 200 m, hombres y mujeres, así como el increíble salto con garrocha de la rusa Isinbayeva (5.05 m). ¡Nosotros necesitaríamos de otro Pedro de Alvarado huyendo de los aztecas durante la Noche Triste para llegar a semejantes saltos! Como toque político, tampoco sorprendió que fuese en el primer día de los Juegos de Beijing que al Presidente de Georgia se le ocurriera atacar a los separatistas de Osetia, para desatar la miniguerra con Rusia.
La política aparece desplegada en los medios de comunicación social. Para la prensa estadounidense, solamente existen buenos atletas e historias extraordinarias en su país. Las gimnastas, los nadadores y el equipo profesional de basquetbol (con salarios millonarios) aparecen dominantes en televisión y en la prensa, mientras que los logros de otros atletas son minimizados y, a veces, cuestionados. Es igualmente política la forma de clasificar a los países según las medallas obtenidas. Para los Estados Unidos, la primacía por país está dada por el total de medallas (ahí adelantan con 95), mientras que para China lo que vale es el número de medallas de oro (con 46, casi duplican las estadounidenses). Sería fácil establecer un sistema ponderado (3, 2 y 1 puntos) para visualizar que China aventaja a Estados Unidos 190 a 187 puntos. No obstante, en la «guerra mediática», no parece que ninguno quiera ceder.
Los Juegos Olímpicos se prestaron también para un ataque vulgar y subversivo contra ílvaro Colom. Circuló un mensaje electrónico sumamente ofensivo contra él, su esposa, su cuñada y Rafael Espada. Siempre he sido de los primeros en criticar al gobierno actual por sus desaciertos; pero en nada contribuye a mejorar la situación del país el ataque denigrante que, para desprestigio de Guatemala, ha dado la vuelta al mundo, y peor cuando el objetivo último es provocar un golpe de Estado. Si algunas personas tienen pruebas fehacientes del accionar equivocado de quienes nos gobiernan, tienen la obligación de plantear los casos, con valentía y de frente, en las instancias correspondientes. La democracia y el orden constitucional no han sido un regalo; le ha costado sangre a nuestro pueblo. De esa suerte, cualquier llamado a su rompimiento, aun cuando los gobernantes pueden motivarlo con sus decisiones erróneas, es un verdadero crimen de lesa patria que no debe ser tolerado.