En el banquillo de los acusados


Una mujer llora por las ví­ctimas en España.

Spanair, segunda compañí­a aérea española, que atraviesa momentos difí­ciles, se encontraba hoy en el banquillo de los acusados, un dí­a después del accidente de uno de sus aviones MD-82, que causó 153 muertos y 19 heridos en el aeropuerto de Madrid-Barajas.


La prensa española se refirió a las dificultades de funcionamiento de la compañí­a y el diario madrileño El Mundo no dudó en titular hoy en su portada: «La crisis de Spanair desemboca en una tragedia de 153 muertos», haciendo referencia en un editorial a posibles «negligencias criminales».

La compañí­a española, filial desde 2003 de la escandinava SAS que en vano intentó vender su participación a principios del año, habí­a anunciado en julio el licenciamiento de casi un cuarto de sus efectivos, tras haber registrado más de 50 millones de euros de pérdidas en el primer trimestre.

Según el diario El Paí­s, los pilotos de Spanair habí­an publicado ayer, poco antes del accidente, un comunicado criticando el «caos» en la organización y las «graves carencias» de funcionamiento de la compañí­a, amenazando con una huelga.

El texto denunciaba en particular las «presiones» de la dirección para que las tripulaciones y el personal de mantenimiento «trasgredan las normas» habituales de funcionamiento, escribió El Paí­s.

La ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, destacó hoy por la mañana que los servicios técnicos de Spanair, «asumiendo su responsabilidad», habí­an autorizado el despegue del avión después de abortado un primer intento.

«En un primer intento, el piloto salió, volvió porque detectó algo, este algo lo tiene que decir la comisión de investigación», dijo Alvarez a Radio Nacional, mientras las cajas negras del avión empiezan a ser analizadas.

Consultada sobre una eventual negligencia de la compañí­a en el mantenimiento de sus aviones, afirmó: «No me atreverí­a a decir (que Spanair descuida la seguridad de sus aviones) ni mucho menos».

Spanair transportó en 2007 10,6 millones de pasajeros, contra los 26,7 millones de la primer compañí­a española, Iberia, y ganó 10,6 millones de euros, pero sufre actualmente las consecuencias del alza de los precios del petróleo y la competencia de los bajos costos en el sector aeronáutico en España.

Fundada en 1986, la compañí­a explota unos 65 aparatos en vuelos internos en España y con vuelos europeos y preveí­a inmovilizar en septiembre una quincena de aviones tras haber anunciado un plan de retiro de 1 mil 100 de sus 4 mil empleados.

Spanair prevé también renovar progresivamente su flota, en la cual hay 36 McDonnell Douglas similares al accidentado en Madrid, que tení­a 15 años de actividad y fue comprado hace nueve años a la coreana Korean Air.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodriguez Zapatero, prometió hoy una investigación exhaustiva y rápida para determinar las causas del accidente, el más grave en España en los últimos 25 años.