Tres soldados polacos y más de 30 insurgentes murieron en Afganistán, informaron hoy fuentes militares, mientras el aumento de los ataques en el país deja patente un deterioro en materia de seguridad.
Los rebeldes murieron ayer en ataques aéreos, efectuados después de que las fuerzas de seguridad afganas e internacionales fueran asaltadas en la provincia de Laghman, al noreste de Kabul, anunció la coalición internacional bajo mando estadounidense.
La provincia de Laghman se encuentra al lado de la zona de Sarobi, donde el lunes murieron 10 soldados franceses.
La coalición internacional indicó en un comunicado que el ataque fue perpetrado una vez que los civiles abandonaron el área.
Sin embargo, Asadulá Rauf, un doctor afgano en la capital de Laghman, Mihtarlam, declaró que al menos un niño había muerto y que otros 20 civiles resultaron heridos.
«Durante la operación, murieron más de 30 insurgentes y se encontró y destruyó un importante zulo con obuses de mortero y explosivos», agregó la coalición.
Por otro lado, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN confirmó hoy que tres de sus soldados murieron en el este de Afganistán por la explosión de una mina al paso de su vehículo de patrulla.
La ISAF, compuesta por soldados de 40 naciones, no reveló la identidad ni la nacionalidad de las víctimas, una tarea que deja sistemáticamente a las autoridades de los países de origen.
Pero el ejército polaco, citado por la agencia PAP, confirmó que se trataba de tres soldados de su contingente.
El mayor polaco Jacek Poplawski declaró a la agencia que la explosión tuvo lugar a unos 20 kilómetros de la base de Ghazni hacia las 16HOO locales. Otro militar resultó herido grave, añadió.
Según las fuerzas internacionales, la operación en Laghman se basó en «información recogida tras el reciente ataque de los milicianos al ISAF en este área», indicó el comunicado
Pero el dispositivo no estaba relacionado con la emboscada de Sarobi, precisó un portavoz, donde un centenar de talibanes atacó a las tropas francesas de ISAF.
Diez soldados franceses murieron y otros 21 resultaron heridos en el peor ataque contra el contingente francés en los últimos 25 años.
La violencia en el país asiático se intensificó desde hace casi dos años pese a la presencia de 70 mil soldados de dos fuerzas multinacionales, una de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otra bajo mando estadounidense.
Tras los últimos enfrentamientos, 181 soldados extranjeros perdieron su vida en Afganistán este año.
Los comandantes de la ISAF advierten que necesitan más tropas y equipos para combatir los grupos insurgentes de manera más eficaz, con más militares árabes, paquistaníes y de otras nacionalidades para estar en el terreno, así como efectivos con experiencia en la lucha en Irak.